LA ENTREVISTA
«La destrucción de monumentos en Siria e Irak es propaganda»
El historiador leonés Nacho Ares, director de ‘Ser Historia’ y un habitual de ‘Cuarto milenio’, pronuncia este fin de semana en León dos conferencias sobre el antiguo Egipto y la arqueología tras la Primavera Árabe
Nacho Ares
—¿Hemos perdido la magia de civilizaciones tan poderosas como la del antiguo Egipto?
—La magia que genera en nosotros la fastuosidad de sus monumentos, las pinturas o sus estatuas, no. Eso es algo que va muy unido al alma y al pensamiento humanos. Nosotros quizá hemos desligado la superstición que ellos otorgaban a algunos objetos, es decir, la magia en el sentido más tradicional. No obstante, los antiguos egipcios también gustaban de hacer trucos de magia, lo que hoy llamamos ilusionismo. Esa magia no se ha perdido. Los cubiletes, transformar animales... son juegos que se siguen haciendo hoy en día y hunden sus raíces en el Egipto de los faraones hace miles de años.
—¿Corren peligro los monumentos egipcios con los radicales islámicos?
—En absoluto, porque en Egipto hay los mismo radicales islámicos que aquí. Son una porción minúscula que pueden hacer daño, pero tienen a toda la población musulmana y al resto del país en su contra. Ahora mismo no es bueno ser radical en Egipto.
—¿El comercio de antigüedades es una importante vía de financiación del Daesh?
—Hasta donde sé, así es. Mucho de lo que hemos visto en Irak o Siria en relación a la destrucción de monumentos no es más que una campaña de propaganda. Las piezas que pueden vender, las venden. Cuando se destruyó el museo de Mosul, la mayor parte de las piezas que salían en televisión eran copias de yeso. Los originales estaban a buen recaudo en Bagdad.
—¿Si realmente Nefertiti está ‘escondida’ en la tumba de Tutankamón qué importancia tiene para los arqueólogos e historiadores?
—Nefertiti es la esposa de Akhenatón, el llamado Faraón Hereje. Éste cambió la tradición religiosa de Egipto dejando de lado el culto a Amón y cambiándolo por el del disco solar Atón. Nefertiti es además un icono de la belleza universal después de que Ludwig Borchardt descubriera su busto en el taller del escultor Tutmosis en Akhetatón, la nueva ciudad creada por Akhenatón. No sabemos casi nada de este período. Nefertiti podría ser la madre de Tutankamón o su madrastra. Son muchos interrogantes los que quedan por resolver.
—Tras su exitosa novela ‘El sueño de los faraones’, ¿está preparando otra ambientada en Egipto?
—Ahora estoy con una nueva novela histórica basada en el antiguo Egipto. Y hasta ahí puedo leer.
—¿Cree que León no ha explotado suficientemente sus tesoros?
—?León tiene un patrimonio riquísimo. No solamente en lo que respecta? ?a su propia tradición histórica?: Roma, románico, gótico... Además cuenta con instituciones probadas que están poniendo en valor la arqueología más universal, como el Instituto Bíblico y Oriental y el Liceo, con las colecciones egipcias, mesopotámicas, etíopes... eso es algo que no tienen muchas capitales de provincia y algo que desconocen todavía muchos leoneses.
—León pronto tendrá su propia ruta de los faraones: Tutankamón en el Museo-Liceo y Cleopatra en el Museo Bíblico.. ..
—Es una gran oportunidad para refrendar la importancia de los estudios orientalistas en León; estudios que además no nacen de la Universidad, un espacio por desgracia cada vez más arcaico y denostado?. Nacen de la iniciativa privada, igual de valiosa.
—En León viene a dar dos conferencias, ‘Magia y ciencia en el antiguo Egipto’ y ‘Egipto. Arqueología después de la Primavera Árabe’ , ¿hay mucho interés en estos temas?
—Desde luego. Por suerte las conferencias que doy en el IBO siempre son multitudinarias y, por desgracia, mucha gente se queda fuera del espacio empleado para ello. El interés por la historia y la cultura en León es grande. Tenemos una tradición importante, un escenario en el que poder desarrollar nuestras inquietudes y charlas o coloquios, que siempre son bienvenidos por los leoneses. Por desgracia la oferta no es muy grande, de ahí el éxito que tienen cada vez que se hacen algunas jornadas de este tipo.?
—¿León ha vendido mal el tema del Grial?
—¡León vende mal muchas cosas. Desde el Museo de San Isidoro han hecho un trabajo magnífico de difusión! El problema, como muchos de los males generalizados, es que parece que hay que tirar piedras sobre nuestro propio tejado. No lo entiendo. Cuando salió el tema del Grial muchos leoneses decían que había cosas más importantes que esa para ofrecer al gran público. Eso me dijo un indignado tendero del centro de la ciudad. Cuando le repliqué que por qué no lo hacían y se limitaban a criticar el trabajo de otros, no me supo responder. La envidia es muy mala... El Grial cuenta con una realidad histórica intachable. Hay fuentes escritas que demuestran, sin lugar a dudas, que se trata de la copa que la tradición señala desde hace más de 1.500 años como la copa de la Última Cena. No entrando a valorar qué pasó antes, ni su autenticidad, el simple hecho de que sea la pieza que los cristianos primitivos consideraban ser el Grial, eso es muy importante.
—Usted es un gran divulgador de la historia, en ‘programas como ‘Ser Historia’ y ‘Cuarto milenio, ¿por qué se enseña tan mal en las escuelas?
—En España se enseña mal historia, matemáticas, medio ambiente... Los sistemas educativos en España deberían cambiar. Tanto en Ser Historia como en Cuarto milenio intentamos que la historia, el arte y la arqueología sean temas apasionantes. Y realmente lo son. El seguimiento de los reportajes es increíble, y las audiencias demuestran que la gente tiene mucho interés en la historia. Solo hay que cambiar la manera de enseñarla.