El Reina Sofía busca el ‘efecto Guernica’

El museo cierra el mejor ejercicio y prepara una exposición de Picasso.

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miguel lorenci | madrid
León

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«Cerramos el mejor ejercicio de los últimos cinco años en lo económico y en lo académico, y quizá batiendo la mítica cifra récord de asistencia al museo, de nuevo por encima de los tres millones de visitantes». Lo celebra Manuel Borja-Villel, director del Museo Centro Nacional de Arte Reina Sofía que concluye 2015 mirando la crisis por el retrovisor, con un presupuesto creciente que generará en 2016 un 30 por ciento de recursos propios, lo que supone duplicarlos en un lustro.

Lo hace apenas un año después de plantear un escenario terrorífico, a punto de «tocar fondo» y recordando aquello de que «el último que salga que apague la luz». El ciclo ha cambiado y el Reina afronta confiado el próximo trienio el que gran parte del protagonismo lo acapararán el ‘Guernica’ y su autor, Pablo Ruiz Picasso. Y es que en 2017 se cumplirá un doble aniversario de la universal obra del genio malagueño. Habrán pasado 80 años desde que Picasso concluyera uno de los hitos de la historia del arte para la Exposición internacional de París en 1937 y se cumplirán 25 años desde que la tela se instalara en el Reina Sofía, abandonando su anterior emplazamiento en el cercano Casón del buen Retiro. La doble efeméride explotará el ‘efecto Guernica’ con una gran muestra que en la primavera de 2017 «explorará a partir de piezas clave el antes y el después de Picasso en torno a su icónica obra, desde la crisis que le antecedió en los años veinte a su evolución posterior, hasta su pintura sobre la guerra de Corea en los cincuenta», según explicó el director.

Contará con la colaboración de grandes instituciones y museos internacionales, como el Picasso de París, con la familia del artista y aportaciones de colecciones particulares. Se estudiará la preparación del mural, sus materiales, composición e influencias. También el contexto histórico, el largo exilio de la tela, las negociaciones para su regreso a España y la importancia del Guernica como icono internacional.

«La institución funciona y el museo es cada día más sostenible y saneado gracias a los ingreso propios; ya no usamos los remanentes de tesorería» aclaraba un satisfecho Borja-Villel que lleva ya ocho años al frente del museo. Se siente animoso y dice «tener cuerda para más». Cumplido un período que en política equivaldría a dos legislaturas, «si ahora hubiera elecciones para la dirección de Reina Sofía, me presentaría de nuevo. Sigo pensando que todavía hay bastante por hacer en la parte de desarrollo», dijo un Borja-Villel con una agenda muy cargada.

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