La revolución pausada de Randez

El artista leonés ofrece esta noche un concierto en solitario en la sala El Cuervo.

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pacho rodríguez | león
León

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No es que los demás no lo sean, pero Arsel Randez representa algo así como la música insobornable y documentada, con ancla en tierras leonesas pero con raíces que vienen de otras partes. Si a ello añadimos una virtud poco frecuente como es la de saber enfrentarse a sus canciones desde la desnudez de sí mismo y su guitarra, que el músico leonés se plante en solitario en El Cuervo, en ese microespacio que es como un púlpito, cobra el valor del acontecimiento único y el regalo (el concierto es gratis) de un repertorio lleno de hallazgos y canciones que son antietiqueta de lo que se acostumbra a clasificar por necesidades ya caducadas. Para cuestiones técnicas: una voz única con una guitarra española que surge de raíces de ida y vuelta del folk y el rock, de la música popular.

Esa es la revolución pausada de Arsel Randez, que tiene como expresión adecuada aquella de alguien con quien comparte su devoción por Bob Dylan, y que es la frase histórica de Andrés Calamaro: «La honestidad no es una virtud, es una obligación». Y por ahí irán los tiros de esta noche. Un concierto en solitario como un solo de Arsel Randez, en el que el repertorio girará sobre sí mismo, de forma centrífuga, hasta alcanzar territorios que reflejan lo que ha pasado en los últimos 40 años de rock and roll. Él, Jorge Arias, lo matiza con modestia, aunque confirma una conexión que lo sitúa en el territorio importante de la música: «Eso creo que es importante, no como algo que te plantees como fin, pero sí como consecuencia. Hay canciones con las que conecto inmediatamente, mucho mejor que con algunas mías propias de hace tiempo. En la música americana hay una especie de cadena desde los años 20 hasta hoy de la que formas parte aunque no quieras. No es cuestión de mayor o menor notoriedad, estás siguiendo un camino ya transitado en el que sólo puedes aportar tu visión sin mayor pretensión», relata.

Lo bueno de hoy en El Cuervo será ver la excepción de lo sencillo. El tour de force de un artista frente al público. Aquello que reivindica el actor Miguel Ángel Solá cuando se refiere al directo en todas sus vertientes: «Aquí no hay top manta». Y por eso, lo que se verá no se puede contar ahora, porque sólo tiene como dueño el presente: «Sí, hay un enganche ahí con ese diálogo. Creo que se ha perdido un poco el concepto del músico rodeado de gente de la música popular, estableciendo esa distancia: músico arriba, público abajo. Dependiendo del tipo de música, a veces parece que el mensaje se pierde. En un concierto tan cercano no hay posibilidad de interferencia en el diálogo, la comunicación es más pura», asegura Arias, que deja claro que no se toma una cita como la de hoy como un salir del paso, sino jugársela con todas las consecuencias.

Lugar: El Cuervo. (calle de La Sal, 6).

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Hora: 21.00. Entrada gratuita.