Sueños de color al descubierto

Arantxa Villalba expone en Vela Zanetti «Ahora me enfrento al arte de un modo más maduro», dice.

La joven pintora, con dos de las obras que exhibe en la Fundación Vela Zanetti. cuevas

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León

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Arantxa Villalba pinta sobre el suelo. Extiende sus papeles y con colores acrílicos va llamando a la inspiración. Pinta con delicadas manchas de color que se van llamando unas a otras. En ningún caso parte de un patrón concreto, de una idea preconcebida, sino que deja que la obra fluya por sí misma. Así consigue extraordinarias pinturas, de un brillante expresionismo abstracto. Pero la cosa tiene truco, en el interior de ese luminoso laberinto hay siempre pequeñas sorpresas, seres minúsculos que dotan de una segunda vida a sus cuadros. La primera visión de conjunto debe llevar siempre consigo la búsqueda de ese detalle mínimo y sugerente que se esconde entre las manchas cromáticas.

La pintora juega además con toda la potencia del gesto; algunas de sus obras terminan siendo como extrañas caligrafías que llevan a espectador a bucear en un misterioso idioma plástico, lleno de belleza. La pintora ha bautizado a la exposición que muestra en la Fundación Vela Zanetti Sueños , y bajo este epígrafe intenta arrastrarnos a su brillante mundo interior.

Arantxa Villalba Alonso comenzó a pintar hace más de quince años y desde entonces ha realizado múltiples exposiciones en León y Madrid. Explica la joven pintora que al regresar a su tierra, a León, se ha tomado más en serio la pintura. «Sí —dice—, creo que ha llegado el momento de enfrentarme a esta actividad de una manera más madura. Mi obra sigue manteniendo las mismas constantes desde mis primeros trabajos aunque, naturalmente, ha evolucionado». Color y armonía, equilibrio y una fuerte expresividad son las referencias de las obras de Arantxa. Sus cuadros, siempre realizados sobre papel con acrílicos y óleos, dejan traslucir el enorme cúmulo de sensaciones que la artista quiere transmitir, dejando entrever un mundo onírico de elipses y espirales que giran y giran sobre sí mismas, en ese vibrante crescendo que desprende la música de las esferas.

Las influencias que reconoce Arantxa Villalba en su obra son múltiples, «pero hay —asegura— dos artistas que me han marcado profundamente: Kandinsky, con su abstracción lírica y sus inaprensibles azules, y Maurits Cornelis Echer, con sus mundos imposibles plagados de espacios paradójicos. Mi mundo pictórico se define por la combinación cromática que empleo, azules, amarillos, rojos… colores fuertes y primarios, matizados en ocasiones por tintas metálicas, oros y platas. Suelo mezclar todo tipo de materiales, óleos, acrílicos, tierras, acuarelas... Si bien es con las pinturas acrílicas con las que me encuentro más cómoda».

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Color y armonía en una exposición llena de variedad en la que pintora cuenta al espectador historias plásticas de todos los mundos que conviven en su interior. Arantxa Villalba pinta con valentía, cuenta con sinceridad lo más profundo de sus sentimientos. Todas esas poéticas verdades que se niega a esconder y que divulga a los cuatro vientos a través de sus vigorosas pinceladas.