CARLOS JAVIER TARANILLA profesor e investigador
«El arte románico de narrar escenas en piedra nace en León»

El profesor y divulgador leonés Carlos Javier Taranilla de la Varga, en la plaza de San Isidoro. DL
E. GANCEDO | LEÓN
Aunque lleva casi treinta años como profesor de enseñanza media, el leonés Carlos Javier Taranilla de la Varga —hombre de gran curiosidad, laboriosidad y capacidad de síntesis—, ha encontrado tiempo para dar a luz, además de algunos títulos de ficción, obras divulgativas como un Diccionario del arte universal , una Breve historia del arte , la edición anotada del Passo Honroso, un ensayo sobre las reliquias leonesas y, ahora, una Breve historia del románico (editorial Nowtilus) que invita a los lectores a descubrir «el primer gran estilo artístico europeo».
—¿Cómo surgió la idea de escribir esta obra ‘condensada’?
—Después de publicar la Breve historia del arte , que ha tenido una muy buena acogida sobre todo en formato kindle, la editorial Nowtilus me propuso abrir una serie de libros de arte en su colección Breve historia de , y de ahí este nuevo título, así como otro que tenemos en proyecto dedicado al gótico.
—Ante todo, ¿qué ha querido transmitir con este trabajo? ¿Es una obra para expertos o para todo tipo de públicos?
—Se trata de un texto de carácter divulgativo en principio, aunque también cuenta con datos que pueden resultar interesantes para los estudiosos, por ejemplo la completa iconografía tanto religiosa como profana, incluyendo el bestiario, que figura en el anexo del libro, así como los puntos de vista particulares que, junto al criterio de reconocidos especialistas, expresamos a lo largo de la evolución tanto del románico de los siglos XI y XII como del prerrománico europeo (carolingio y otoniano) e hispano (visigodo, asturiano, mozárabe o de la repoblación). Todo ello sin olvidar que el libro abarca, además del arte, otros aspectos de la Alta Edad Media: monacato, feudalismo, cruzadas, el Camino de Santiago...
—¿Cuál sería, desde su punto de vista, el valor o la conquista técnica o creativa más destacada del románico?
—El románico, técnicamente, adoptó el arco de medio punto y su proyección en el espacio: la bóveda de cañón, elementos característicos del arte romano, y de ahí viene su nombre, al igual que las lenguas derivadas del latín se llamaron romances. Su importancia estriba en que fue el primer estilo que unificó, bajo el cristianismo, las formas artísticas europeas. Hoy, diríamos, un ejemplo de globalización.
—¿Asistimos a una revalorización del románico, que durante cierto tiempo pareció estar a la sombra del (quizá) más espectacular gótico?
—Hoy en día el interés sobre el mundo medieval, como ocurrió durante el romanticismo del siglo XIX, se halla en alza. Es probable que la espectacularidad del arte gótico con sus majestuosas catedrales eclipsara para el gran público el arte románico, recóndito y oscuro. No obstante, el valor simbólico de la iconografía románica, desconcertante en sus contenidos (piadosos, vulgares, impúdicos), su estilo intemporal, frío y ausente, llama la atención no solo de eruditos sino también del pueblo llano, Picasso se inspiró muchas veces en la estética románica.
—¿Qué ejemplos leoneses ha incluido en la obra?
—Por supuesto, la Colegiata de San Isidoro, la obra principal del Camino Francés hasta su llegada a Compostela, tanto exterior como interiormente, además de su Panteón Real y museo, donde se guarda lo que queda del Tesoro de León, expoliado a lo largo de la historia: Alfonso el Batallador cuando estuvo casado con doña Urraca, luego la ‘francesada’ y el gobierno provisional de 1869. Asimismo, la iglesia de Nuestra Señora del Mercado, que aún conserva sus absidiolas y canecillos, algunos esculpidos con motivos ‘obscenos’.
—Algún dato relacionado con el románico leonés que pueda ser poco conocido...
—En la portada del Cordero de la Colegiata de San Isidoro se halla la primera muestra de escultura narrativa del arte románico internacional. Es decir, la primera vez que se esculpen imágenes narrando una escena conjunta, en este caso el Sacrifico de Isaac, presidido por el Agnus Dei, es en León. Por tanto, este arte nació en León, viajó hacia Santiago, donde se manifiesta en la portada de las Platerías y, haciendo el Camino de Santiago a la inversa, se distribuyó por Europa. Asimismo las pinturas del Panteón Real, concretamente la escena del Anuncio a los Pastores, que es una muestra de instantaneidad y naturalismo única en el arte románico. En su calidad influiría el aporte de los talleres leoneses de miniaturistas, célebres en su época como lo fueron los de eboraria, productores de piezas exquisitas como el crucifijo de don Fernando, que sigue expuesto (¿hasta cuándo?) en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.