El Reina Sofía rescata la obra leonesa de Wifredo Lam

El museo madrileño expone obras que el artista cubano pintó en León el tiempo que pasó en la ciudad tras la muerte de su mujer e hijo de tuberculosis.

Una de las obras de la retrospectiva que el Reina Sofía dedica a Wifredo Lam. FERNANDO ALVARADO

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verónica viñas | león

En los años treinta León era el destino que los médicos prescribían a los enfermos de tuberculosis. La ‘migración tísica’ traería a personajes como el escritor Camilo José Cela o el artista Wifredo Lam (Sagua La Grande, Cuba 1902-París, 1982), a quien en 1931 la terrible enfermedad pulmonar le arrebata a mujer y a su hijo. En realidad, a León vendrá a curar el alma. Le trae su amigo Anselmo Carretero, ingeniero republicano afincado en esta ciudad. Estancias efímeras que, sin embargo, marcaron la vida y el destino tanto de Cela como de Lam. Si el autor de La Colmena encontró en la ciudad y en La Vecilla historias y personajes para sus novelas, el cubano tampoco desaprovechó el tiempo que pasó restañando sus heridas en la capital leonesa. Presumiblemente, contemplaría las pinturas del Panteón Real y las espectaculares figuras de la Biblia Mozárabe de la Catedral (siglo X), que guardan, según varios expertos, un parecido extraordinario con los animales representados en el Guernica de Pablo Picasso, un artista que influyó de forma decisiva en la obra de Lam.

El Museo Reina Sofía alberga ahora una magna retrospectiva que permite recorrer, a través de 250 obras, las etapas pictóricas de Lam: del cubismo al surrealismo, pasando por el realismo mágico y la abstracción. Una exposición que incluye obras que el artista cubano pintó en León y que dejaría ‘abandonadas’ por su precipitada huida de España. Años después, al referirse a la Guerra Civil, recordaría: «Salir derrotado de España fue y es para mí un dolor tan profundo que nunca he dejado de llevarlo dentro».

Lam participaría en dos exposiciones en el Casino de León, ubicado en el edificio de Santo Domingo que hoy es sede del BBVA. La primera, una colectiva, en la que el cubano comparte espacio con Vela Zanetti. Lam cuelga «una colección de retratos de personas conocidas, admirables de parecido, entre los que destacan los de dos damas leonesas, la señora de Carretero y Carmina Calabozo, de una gran belleza artística», según la crónica de la exposición publicada en este periódico el 7 de abril de 1932. Nuevamente expone en el mismo salón en mayo, muestra que se clausura precipitadamente para albergar maquetas de monumentos de la Casa Gargallo.

Hijo de padre cantonés y de madre mulata descendiente de esclavos y de españoles, Wifredo Lam es un artista «difícil de entender al que se ha tratado de colocar en categorías demasiado definidas y estables», según Manuel Borja-Villel, director del Reina Sofía, para quien la obra de Lam tiene relación con muchos lugares a la vez, en «una especie de exilio exterior e interior». Lam vivirá en España entre 1923 y 1938, una época en la que el artista se libera de la práctica académica y descubre a Gris, Miró y Picasso, entre otros. Las obras que pinta en este país y se ve obligado a abandonar cuando se ‘exilia’ a Francia y que él creía perdidas, reaparecieron tras su muerte. Ahora pueden verse en el Reina Sofía.

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En 1998 la Sala Provincia del ILC dedicó una gran retrospectiva a Lam, que participó en las revoluciones políticas y pictóricas más importantes del siglo XX.