PATRIMONIO
San Marcos, ‘in extremis’
El informe técnico elaborado por Turespaña delata restauraciones que han sido ‘letales’ para el monumento
Los medallones sufren daños por la pátina de color que se aplicó para tapar la suciedad en lugar de limpiarla. DL
VERÓNICa VIÑAS | LEÓN
El informe sobre el estado de conservación de San Marcos es demoledor. Sufre todo tipo de patologías y, por si fuera poco, las últimas restauraciones han resultado ‘letales’.
Un equipo de técnicos del Instituto de Turismo de España (Turespaña) —organismo que gestiona la red de Paradores— ha realizado un estudio a fondo de la fachada, tras la caída de una gárgola en 2013, que alertó ya entonces de la degradación de esta joya del Plateresco. El estado de la piedra de Boñar es «preocupante», con riesgo de que sus relieves escultóricos desaparezcan «a medio plazo» si no se actúa de inmediato, según los expertos. Lo cierto es que las obras de restauración, por importe de 1,7 millones de euros, están en fase de licitación y comenzarán, previsiblemente, a partir de junio.
La reforma que se llevó a cabo entre 1963 y 1965, para convertir en hotel de lujo un monumento que fue campo de concentración del franquismo, alteró la cubierta y el sistema de desagüe, algo que será «determinante» para entender el actual estado de conservación de la piedra. En los 80 y 90 se suceden dos intervenciones que también dejarían secuelas. Y en 1997 la empresa ProArt aplica una pátina de color para disimular la suciedad, en lugar de limpiarla. La consecuencia es que esta «película» acelera el deterioro de la piedra.
Los geólogos sentencian que existen zonas «donde la superficie original ha desaparecido por completo y la piedra se encuentra descamada, fisurada y con pérdida de volúmenes escultóricos, con riesgo de desprendimiento de fragmentos de la fachada». ProArt reconstruyó elementos perdidos de la fachada utilizando mortero, pese a que el proyecto establecía la reintegración en piedra de los ornamentos desaparecidos. «Las características físicas de este mortero tampoco aparentan ser compatibles con la piedra de Boñar», sentencia ahora el informe. Además, este mortero se está disgregando, haciendo saltar las piezas e introduciendo sales a la piedra».
Entre las zonas más conflictivas destacan la crestería, las gárgolas y los frisos. La línea de medallones (de 80 centímetros de diámetro) que representan a personajes históricos, algunos esculpidos en el siglo XVI y otros añadidos en el XVIII, han sido víctimas también de las últimas restauraciones.