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miguel lorenci | madrid

El gen nómada de Manu Leguineche se reactiva. Buena parte de los libros del irredento viajero y legendario maestro de periodistas, el jefe de ‘la tribu’, estaban descatalogados. Una carencia que remedia Ediciones B, sello que inicia el rescate editorial de la obra del magistral reportero vizcaíno (Arrazua,1941- Brihuega, Guadalajara, 2014). Se inicia con la reedición de El camino más corto , crónica de la primera vuelta al mundo de Leguinche, y continuará en los próximos meses con la recuperación de El precio de paraíso , El club de los faltos de cariño , Yo pondré la guerra y Hotel Nirvana.

Se acaba así con el injusto silencio editorial que pesaba sobre una obra «viva y clave para comprender el periodismo español» según sus editores y los amigos de Manu que apadrinaron la presentación. Discípulos confesos y guardianes de su memoria como Ramón Lobo, Mariano López, Pedro Aguilar y Manuel Millán, su médico que, ya jubilado, ha decidido seguir sus pasos y viajar por el mundo. Todos se reunieron junto a Rosa, hermana del reportero, en Casa Mundi, refugio culinario de Leguineche. Allí lo reivindicaron como «un referente periodístico y ético», según Ramón Lobo.

«Soy la prueba de que toda las guerras se pierden» dijo Manu ante sus colegas cuando recibió el primer premio Cirilo Rodríguez. Pero dice Ramón Lobo que su vida y sus libros son la prueba «de que se debe insistir en ese relato periodístico del que era maestro y que hoy se ha expulsado de los periódicos». «Hoy se viaja corto y con los titulares en la Maleta. Manu viajaba largo y buscaba la sorpresa en un periodismo lento que no existe en la era de internet», lamenta Ramón Lobo. El camino más corto (1978), es para todos «una obra maestra de la literatura de viajes». Un texto con el que se forjó el mito del Leguineche. «Con aquel viaje de 60.000 kilómetros en dos años se activó su gen nómada, espoleado por su inagotable curiosidad, su humanidad y su excepcional buen humor» recuerda Manuel López, responsable de la revista ‘Viajar’.

Leguineche tenía 23 años cuando logró unirse a una insólita expedición de informadores norteamericanos para recorrer el mundo en coche, un Toyota Land Cruiser. Corría 1965 y todo estaba cambiando. Se dio de bruces con la guerra Argelia, Libia y Egipto y acabó entrevistando a Indira Gandhi, al sherpa Tenzin Norgay o a un Dalai Lama «que le dio recuerdos para Franco», según recordaba López. Tigres, mus y fútbol El libro lo escribió años después de aquel bautismo de fuego, «el primero de sus varias circunvalaciones al globo y en la que disfrutó como un niño tratando de cazar tigres con un arco o haciéndose pasar por jugador del Real Madrid, aunque adorara a su Athletic», rememora López.

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«¿Cómo pretendes dar la vuelta al mundo en una expedición como esta si no sabes conducir?, me preguntaron, con acierto, los organizadores de aquel viaje al fin del mundo. Tengo otras condiciones, respondí. No sé conducir ni nada de mecánica, pero sé cantar, jugar al mus, tengo muy buen humor, sé algo de geografía y he leído a Conrad, Stevenson y Verne» escribe el propio Manu para aclarar cómo encandiló al grupo de tres periodistas norteamericanos.