García Yebra analiza al Nobel gallego en ‘Madera de Cela’

El periodista y escritor Tomás García Yebra. RAÚL SANCHIDRIÁN
roberto jiménez | madrid
Un escritor obsesionado por la palabra en detrimento de la literatura, explotador y explotado, contradictorio y provocador, ha observado en Camilo José Cela el periodista Tomás García Yebra, autor de Madera de Cela (Funambulista), el segundo ensayo que ha dedicado al autor gallego.
En el año en que se celebra el centenario de su nacimiento, catorce después de su muerte, de Cela «nos queda la poderosa voz de sus primeras obras, personal y cautivadora, que la echó a perder cuando el personaje se apoderó de la persona», explica García Yebra. La frescura de sus primeros libros, publicados entre 1942 y 1951 y entre los que figuran La familia de Pascual Duarte , Viaje a la Alcarria y La colmena , con el tiempo dejó paso a un ejercicio de «ingeniería verbal» donde el discurso se volvió «pirotécnico, carente de alma», apunta en una de las páginas de este ensayo. Tenía el lenguaje, «elegía cada palabra como si fuera una nota musical», pero le faltó canalizarlo al servicio de la narración, añade García Yebra, autor de Desmontando a Cela , editado en 2002 y concebido entonces como el planteamiento y el nudo de «ese culebrón literario y extraliterario que rodeó la vida del Nobel». Para García Yebra, Cela aprovechó y fue aprovechado con la diferencia a su favor de que «supo explotar la estupidez humana», que transformó en material «para escribir algunas de sus mejores páginas», como asegura.