MINORÍAS ABSOLUTAS
De Vate(r)
A estas alturas pocos serán los indecisos con respecto a las elecciones generales. Muchos son los que tienen claro el hartazgo y más de los que quisiéramos tienen la idea de no votar. El debate de ayer, poco puede aportar para este sector, pues fue un debate sin debate.
Pareciese que los cuatro candidatos llevasen asumido que hay peligro excesivo en la verdadera iniciativa de un debate. Es decir: preguntar... responder... proponer... recordar acciones pasadas... remendar algunas... Todo esto brilló por su ausencia. Hubo una clara idea de exposición, a la antigua, donde cada cual exponía sus ideas y a lo sumo ponía a caldo al de al lado. A las preguntas directas, a la petición de explicaciones, nadie tenía la valentía de entonar una contestación rotunda y eficaz. Todos fueron diestros en el circunloquio y el debate acabó siendo una secuencia de mítines individuales.
Si alguno de ellos tuvo algo de voluntad de diálogo y valentía en su dicción política, sin duda ese fue Pablo Iglesias. Sin ser su mejor día, fue el único que contestó a todas las críticas y preguntas directas de sus contertulios y de los presentadores. Es algo que se echa mucho de menos. ¿Tan difícil es contestar si PSOE pactaría con Unidos Podemos? ¿Tanto lo es clarificar si lo que proponía entre eufemismos C´s era que si Rajoy dimite hay opciones de pacto con el PP? Ha habido un tono descafeinado donde no pareciese que se escuchasen los unos a los otros, a excepción —excepción tibia, pero excepción— de Pablo Iglesias, que veía claramente como su formación tiene la llave para gobernar el cambio y de manera muy clara y contundente la ofreció al PSOE.
Sin duda la única alianza que puede salvar al Partido Socialista, si quiere seguir llevando ese nombre, será la que consiga con mano izquierda –nunca mejor dicho— con Unidos Podemos. La propuesta es razonable y clara. Un gobierno de coalición de la izquierda que defiende los derechos sociales en España. Si gana el PSOE un acuerdo para que Pedro Sánchez sea presidente y se repartan ministerios acorde a la representación de los votos que cada partido obtenga. Si gana Unidos Podemos, Pablo Iglesias como presidente y el reparto de ministros con el PSOE según la representación de votos que obtengan. Si alguien cree que esta fórmula no es la más justa, es que seguimos en lugares ajenos a la realidad que reclama el pueblo.
Anoche la mano tendida de Pablo Iglesias contrastó con la voz frustrada de Sánchez, el inmovilismo de Rajoy y la aridez de Rivera. Necesitamos datos. Necesitamos clarividencia en los discursos en materia laboral, sanitaria, social, educativa y cultural. No necesitamos partidos que se preocupen de que mejoren los mercados, no necesitamos contratos indefinidos que supongan la misma facilidad de despido que los contratos temporales actuales. Necesitamos coraje para el cambio, para recuperar la clase media, para poder tener lo mínimo para ser libres. Ya lo dijo Azaña: La libertad no hace felices a los hombres, los hace sencillamente hombres.