«Aquello parecía una piscina»

José Salvador Fernández hace balance hoy en Casa Benito de sus vivencias como policía ‘cultural’. Recuerdos en torno al incendio de la Catedral y al robo del ‘Libro de las Estampas’, entre otros muchos.

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León

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Lugar: Taberna Casa Benito.

Hora: 20.30.

alejandro rodríguez | león

La Taberna Casa Benito, el bar más antiguo de León, celebró a lo largo del 2015 sus primeros cien años de vida. Una nutrida serie de filandones, recitales y charlas iniciada con tanto ímpetu y entusiasmo que se ha venido prolongado también durante éste siguiendo un sugerente y casi irresistible título, Encuentro alrededor de un porrón de años . Organizado por la sociedad Sofcaple, el ciclo prosigue hoy de la mano de José Salvador Fernández Mansilla, inspector jefe de la Policía de León que lleva 21 años jubilado y que ofrecerá unas jugosas Vivencias de un viejo policía . Un título que lo dice todo y un hombre que ha presenciado acontecimientos que marcaron un antes y un después en la historia de la capital.

Natural de Villafranca del Bierzo, se decantó por este cuerpo de seguridad del Estado, en un principio ejerciendo en la ciudad de Gijón. No obstante, al poco tiempo surgió una plaza vacante en el Gabinete de Identificación de la Policía de León, en la que el berciano acabó recalando. «Me incorporé al servicio policial de León en mayo de 1966, con apenas 24 años. Llevaba sólo una semana en el puesto cuando de repente vinieron rápidamente a llamarme a casa para que acudiera al cuartel, ‘¡se estaba quemando la Catedral!’», rememora Fernández Mansilla. Y añade: «Me preparé en cuanto pude y una vez allí me encargaron realizar el primer informe y las fotografías del incendio».

«Aquello parecía una piscina», asegura el expolicía tras subir a la parte alta de la Pulchra Leonina una vez extinguido el incendio. «Si los bomberos hubiesen seguido echando agua podría haber ocurrido una tragedia. Parecía que aquello se iba a caer por la acumulación de agua que había», confiesa el villafranquino, quien recuerda como si fuera hoy el estado de las calles, llenas de humo, así como los llantos y gritos de los leoneses que contemplaban el suceso.

Pero son muchas más las vivencias de este hombre, que también formó parte de un Grupo de Estupefacientes del que fue su primer jefe y que, posteriormente, entró en la Brigada de la Policía Judicial encargada de la Defensa del Patrimonio Artístico y Cultura.

«Máquina de robar»

En este último departamento tuvo que luchar contra los robos de un individuo al que calificó como una «auténtica máquina de robar». Ese personaje era el conocido Erik el Belga, que desvalijaba en aquella época cuanta iglesia se le ponía por delante.

«A raíz de la ola de robos que se estaban produciendo tuve que hacer un curso para especializarme en el tráfico de arte», explica Fernández Mansilla. Y es que fueron muchos los robos que cometió en los templos leoneses, siendo el más sonado el del Libro de las Estampas de la Catedral. «Me encargué de realizar el informe del robo para enviarlo a la Policía de Madrid, que posteriormente se le pasó a la Interpol; fue este cuerpo el que, varios años después, encontró el libro», señala. Además, agrega: «En ocasiones, para investigar los hurtos en las iglesias, teníamos que recurrir a fotos de bodas que se realizan en el altar y comprobar si faltaba alguna pieza del retablo».

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Otro de los robos que destaca fue un atraco de joyas realizado en Holanda por un italiano y dos leoneses. «Recuerdo que uno se apellidaba Chamorro. Vivía en la calle Bilbao, cerca de la estación, y al ir a buscar los materiales desvalijados en su domicilio nos encontramos con 14,8 kilos de joyas, escondidas dentro de una cocina antigua», declara el expolicía berciano. Estas y otras muchas curiosidades y anécdotas serán las protagonistas de esta tarde en Casa Benito.