Abanca saca genio en León

‘Bajo el signo de Picasso’ muestra en Pallarés 38 obras maestras del siglo XX La exposición, que abre al público mañana, reúne las joyas de una colección que es BIC.

El gestor de la colección Abanca, Diego Cascón, en la gran exposición del año que abre mañana sus puertas en Pallarés. SARA CAMPOS

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verónica viñas | león

A los 22 años Dalí se plantó en la puerta de Picasso: «He venido a verle a usted antes de ir al Louvre», le dijo. Aquel encuentro de 1926 marcó para siempre al pintor de Figueras y fue el inicio de la ‘leyenda’ sobre las malas relaciones entre los dos artistas. Ahora, ambos se ‘reencuentran’ en León. Dos maestros que resumen el arte del siglo XX y representan los dos movimientos más sobresalientes del arte contemporáneo: el cubismo y el surrealismo.

Bajo el signo de Picasso. Vanguardias e influencias , que abrirá sus puertas al público mañana en el Museo de León, vuelve a poner frente a frente a los dos genios españoles. A ellos se unen obras de otros imprescindibles del arte, como Chagall, Kandinsky, Max Ernst, Miró, Giorgio de Chirico, Juan Gris, Braque o Léger. Ha tenido que ser difícil elegir sólo 38 obras de 26 maestros, teniendo en cuenta que la colección Abanca, con 1.300 piezas, tiene categoría de Bien de Interés Cultural (BIC). La exposición, que podrá verse hasta el 13 de noviembre, es la primera de las tres que ha comprometido la entidad bancaria tras el acuerdo sellado en julio con la Junta y el Ayuntamiento de León. Para la primera muestra, según confesaba ayer el gestor de la colección Abanca, Diego Cascón, se ha optado por mostrar las primeras vanguardias, con Picasso como guía de la exposición.

Nunca hasta ahora Abanca había mostrado tantas obras fuera de Galicia —al Museo Thyssen le cedió diez de las pinturas que cuelgan ahora en Pallarés—. La exposición se articula en dos salas: Picasso, el cubismo y sus influencias, en la primera; y Dalí y el surrealismo, en la segunda. La muestra, que puede seguirse a través de un ‘guía’ muy original —la aplicación de descarga gratuita ‘Colección Arte’—, acoge cuatro joyas del artista malagueño de cuatro décadas distintas: el dibujo Quatre femmes (1901) y los lienzos Profil à la fenêtre (1934), Paquet de tabac et verrre (1922) y Le peintre et son modele I (1963).

La primera sala acoge obras de Juan Gris, George Braque, Léger, Jean Metzinger y María Blanchard —los grandes ‘santones’ del cubismo— y, junto a ellos, aquellos artistas en los que influyeron decisivamente, como Manuel Ángeles Ortiz, Francisco Bores y Joaquín Torres García, el primero que llevaría la vanguardia a Estados Unidos. Con algunos Picasso mantuvo relaciones; a otros ni siquiera les conoció.

En la segunda sala reinan dos obras pintadas por Dalí en los años treinta, antes del viaje a Estados Unidos que, al parecer, le costeó Picasso. Una de ellas es la conocida Las rosas sangrantes , muy solicitada por los museos y la que más ha viajado de la colección Abanca. En este bloque figuran artistas que tomaron parte en las primeras vanguardias, como Max Ernst (representado con la formidable obra Los vasos comunicantes ), Giorgio de Chirico, Chagall o Kandinsky, así como Wilfredo Lam y Matta, que ampliaron el lenguaje de vanguardia, o los gallegos más internacionales, Maruja Mallo y Luis Seoane. No pasan desapercibidos dos óleos de Miró, uno de 1931 (Cabeza de hombre III ), donde asombra lo visionario que era el autor catalán; y otro de 1976, de idéntica temática. También hay dos óleos del canario Óscar Domínguez. Se trata de dos pinturas clave en la colección Abanca y en la producción del artista: Piano y la imprescindible El drago.

La escultura está representada en dos bustos, una obra maestra de Julio González (Tête dite le tunnel ) y Cuña y nariz , realizada en 2004 por Miquel Navarro.

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La exposición la cierra el Equipo Crónica con la espectacular obra Las pipas y un gigantesco lienzo del artista de origen lacianiego Eduardo Arroyo. Se trata de una obra pintada en 1992 para la Expo de Sevilla con motivo del quinto centenario del descubrimiento de América, titulada El museo del descubrimiento de día-El museo del descubrimiento de noche, una pieza de una gran teatralidad y con un punto de ironía, que, como anticipa el espléndido catálogo editado por Abanca para la muestra de Pallarés, «es una perfecta introducción a lo que será una segunda parte de esta exposición en la que entrarían aquellos autores más relevantes de la segunda mitad del siglo XX».