Ainhoa Arteta arremete contra Hacienda y la política cultural del Gobierno
rafael m. mañueco | moscú
La soprano guipuzcoana, Ainhoa Arteta, se encuentra en Moscú, en el inefable y mundialmente famoso teatro Bolshói. Ayer debutó en esta reputada meca de la ópera y el ballet ante el exigente y versado público de la capital rusa. Lo hace interpretando el principal papel en la ópera de Puccini Manon Lescaut.
Con este motivo y en declaraciones a la agencia Efe, Arteta se ha explayado exponiendo su criterio sobre la política del Gobierno de España a propósito de la cultura y también sobre la persecución que, según ella, está siendo objeto de parte de Agencia Tributaria. «¡Señores, a mí me están machacando!. Y yo he pagado, sigo pagando y pagaré siempre mis impuestos. ¡Pero está muy mal cómo nos están tratando a los artistas en España! ¡Es vergonzoso!», soltó la soprano vasca een su camerino en el teatro Bolshói.
Según sus palabras, «siempre, y lo digo yo, siempre, ¡eh!, he cotizado en mi país y lo sigo haciendo. Nunca me he ido a ningún sitio (...) nunca he ido a ningún paraíso fiscal, porque no creo en esas cosas. La mejor ong que se puede hacer por un país es pagar tus impuestos». Arteta se queja de que ha tenido que pedir créditos al banco para poder pagar los impuestos. A su juicio, «ese 21% de IVA nos está machacando. Quiero que se sepa, se está haciendo un mal que si no lo paramos pronto no sé qué consecuencias tendrá. Por eso me da mucha pena. Pero tengo que decir la verdad».
Palos de ciego
La cantante sostiene que el Gobierno está «dando palos de ciego», «maltratando brutalmente a la cultura» y eso, según su punto de vista, ha hecho que «dos generaciones buenísimas de artistas (...) se hayan quedado en el camino». Afirma también que todo esto es algo «inverosímil» porque durante 30 años «las cosas se han hecho muy bien» en España, país que logró llegar a ser «uno de los ejemplos de Europa».
«Nuestra cultura dio un paso de gigante», prosigue, y España dispone de «la mejor red de teatros y auditorios de Europa». Durante los últimos tres años «la cultura está siendo muy maltratada».