Cuando el barro se hace historia
La ceramista Marta Rivera presenta sus obras en la Fundación Vela Zanetti.
Sus personajes siempre se relacionan con pájaros o gatos. CUEVAS
marcelino cuevas | león
Hay infinitas formas de contar historias, desde los antiguos filandones hasta las últimas expresiones digitales. Pero las historias no solamente pueden transmitirse a través de la palabra, también pueden relatarse desde el dibujo, la pintura, la escultura e, incluso, desde los gestos de los mimos. Marta Rivera es una ceramista que en una pausa de su trabajo se dio cuenta de que los cuentos que relataba a sus hijos podía ilustrarlos con dibujos y, después, conoció que también la escultura, el modelado, podría ser un vehículo interesante para trasmitir ilusiones.
Rivera cuenta así su trayectoria artística: «Siempre —dice— he sentido atracción por el dibujo y la pintura, pero cuando descubrí mi pasión por el modelado hice de ello mi profesión y mi modo de vida. Desde entonces, cada vez que modelo siento la misma ilusión que experimenté con mi primera escultura. Hace un par de años me interesé por la ilustración y decidí dibujar pequeños cuentos que había escrito para mi hijo. Me di cuenta de que podía modelar esas ilustraciones, llevarlas a mi terreno, crear los volúmenes, jugar con el espacio, girar físicamente en torno a la obra, envolvernos mutuamente».
Las esculturas de Marta Rivera son delicadamente divertidas. Tienen toques de caricatura, referencias a los personajes del cómic. En la mayoría de ellas apenas se insinúa la policromía, en otras el color sí que toma protagonismo para acentuar los rasgos y los personajes que siempre se relacionan con pájaros, gatos y otros compañeros de viaje a la fantasía. «Cuando concluyo una obra descubro que, durante el proceso creativo, la materia se ha ido transformando hasta darme la sensación de que se ha hecho sola, sintiendo una satisfacción difícil de describir —explica—. Presento mis esculturas mirando al frente, casi rígidas, pero, a la vez, con una postura que resulta relajada y serena. También la desproporción tiene su significado. Representan mujeres y animales humanizados, la relación con la naturaleza, los pensamientos, la maternidad, sensaciones, sueños... Mis esculturas son mi lenguaje, mi forma de dialogar con el espectador, cada una de ellas es una metáfora, una emoción, un momento que quiero contar de forma directa y sencilla».
Hermosas historias contadas con difícil sencillez, con una narración emocionada, con toda la belleza del barro, amasado con unas manos que logran transmitir a las esculturas el alma de esta singular artista.