Luis Mateo Díez mete 85 novelas en una sola
Gamoneda acaba de publicar ‘La prisión transparente’ Merino reunirá en un libro relatos y ensayos de un personaje desperdigado por toda su obra, el profesor Souto.
Los escritores y académicos leoneses José María Merino y Luis Mateo Díez. JESÚS F. SALVADORES
verónica viñas | león
Luis Mateo Díez cree haber llegado a un punto límite. En marzo publica su novela más ambiciosa hasta la fecha, Vicisitudes , un título que bien podría dar nombre a un nuevo género. Porque en esta aventura literaria, más monumental aún que la creación del territorio mágico de Celama, el académico leonés ha medito 85 novelas en una sola. Son 85 historias —contadas en 600 páginas— que se desarrollan en «esa provincia mágica donde están las ‘ciudades de sombra’ y, en el suroeste, Celama». 85 historias que acontecen en todos los paisajes imaginarios que ha construido en más de tres décadas el autor de Las estaciones provinciales .
No hay una trama común ni las historias están relacionadas excepto porque todas se centran en un momento crucial en la vida de los protagonistas, la mayoría grandes perdedores, como esos increíbles viajantes de comercio que deambulan por las páginas de casi todos los libros de Luis Mateo. Vicisitudes es «un recuento de todo mi mundo», asegura. Y hay en esta gesta literaria un enorme contraste entre los relatos desternillantes y de humor absurdo y los tremendos dramas patéticos y tragicómicos.
Con todo, «no es una novela extrema. Es un punto de llegada». Luis Mateo tiene una identidad incuestionable como narrador, aunque en Vicisitudes hace un gran esfuerzo por conseguir la ‘difícil facilidad’ y su sintaxis es menos alambicada. Historias contadas en primera o en tercera persona para mostrar las vidas de esa galería de personajes extraordinarios. Pero habrá vida después de Vicisitudes. Luis Mateo trabaja ya en cinco novelas «más vitalistas».
Sin duda, 2017 será el año del autor de La fuente de la edad , libro que acaba de ser reeditado en su 30 aniversario y con el que el autor se ha «reconciliado». DeBolsillo sacará en marzo la Biblioteca Luis Mateo. Seis volúmenes que reúnen cada uno dos o tres novelas: La provincia imaginaria (con Las estaciones provinciales y Las horas completas ); un segundo tomo con El expediente del náufrago, La fuente de la edad y El paraíso de los mortales ; en el tercero, el Reino de Celama; en el cuarto volumen, las Fábulas del sentimiento ; en el quinto, Ciudades de sombra (Fantasmas de invierno, La soledad de los perdidos y La gloria de los niños ); y el sexto, dedicado a los cuentos.
Merino ‘persigue’ a Souto
Tras la absorbente novela de 400 páginas Musa Décima, el escritor leonés José María Merino ‘descansará’ con un cambio de género. Anuncia que en otoño de 2017 saldrán las Aventuras e invenciones del profesor Souto (Páginas de Espuma). Se trata de un compendio de novelas, minicuentos, ensayos, reflexiones del propio Souto y relatos breves ya publicados y otros inéditos. Una antología sobre un personaje desperdigado por toda su obra, que, como afirma Merino, «se ha metido en la mía».
El académico leonés considera, como Lope, que «cuando uno deja un amor ha de enamorarse enseguida. Y es lo que hago. Disfruto cambiando de registro, cambiando de amor. Una novela me abisma demasiado y para salir de ella pienso en cuentos y microcuentos, y me ha ido bien», dice.
Gamoneda, más transparente
El autor del Libro de los venenos es un poeta imprevisible. Tiene varios libros pendientes desde hace años y tal vez se decida a dar de paso alguno en los próximos meses. Acaba de publicar uno de ellos, que ha presentado en la Feria del Libro de Guadalajara, La prisión transparente, tres poemarios unidos por una sola preocupación: la humilde certeza del no saber, que sólo los grandes reconocen y que aquí el poeta expresa con gran altura aferrado a la orilla del abismo. Según la editorial Vaso Roto, el volumen recoge, además de La prisión transparente, No sé y Mudanzas , tres libros, tres tonos, tres modos de nombrar lo que le inquieta pero que, lejos de mostrarlo como una preocupación, lo vierte en ironía pura colmada de escucha: nos habla un poeta todo oídos, todo sensibilidad, todo desnudez. Antonio Gamoneda ha alcanzado en este libro la altura del sabio con la sencillez que logra su pleno dominio del lenguaje».