Publicado por
rafael saravia
León

Creado:

Actualizado:

Se me atragantan las conclusiones. Si me pongo a escuchar alrededor ya hace tiempo que las conclusiones de Cioran se me quedan cortas. A veces me puede la moralina y el buenismo que se me desparrama por la rubiez, pero cada vez estoy más convencido de que Emil resumió una y mil veces a la perfección esta cosa en la que vivimos; para muestra, ésta de tantas verdades que nos soltó: «La sociedad no es una enfermedad, sino un desastre. Es un milagro estúpido que consigamos vivir en ella».

Digo esto porque cuando uno se entera que tipos como Ángel Ron o Francisco Gómez se embolsan este año que ha terminado millón y medio de euros cada uno por dirigir un banco al que han llevado a pérdidas de más de tres mil quinientos millones de euros en un ejercicio, uno se plantea si la intervención estatal sólo ha de venir a toro pasado.

Resulta que estos señores -no son los únicos; hay muchísimos consejeros delegados más en muchísimas otras empresas de este nuestro país- se van tan campantes, sumiendo en pérdidas millonarias a todos los accionistas del Banco Popular y con pensiones vitalicias de más de 20 millones de euros. A sus 54 añitos vivirá con un sueldin de casi 4.000 euros… pero no al mes, no se equivoquen; 4.000 euros a la hora para el resto de su vida. Si quiebra el banco… da igual, que ustedes tienen sus cuatro ahorros en él… no pasa nada. Lo peor que puede ocurrir es que venga papa estado y rescate a un banco y sus altos directivos que se ha subido casi un 50% sus beneficios en un año de pérdidas abrumadoras. No hay problema, para eso está papá estado. Para proponer subir la edad de jubilación a los 70 años, para subir los impuestos que implican a todos los españoles, ganen estos 400 euros al mes o 4.000 a la hora, para bajar los impuestos que afectan a tramos de ganancias -como el IRPF- y así librar de subidas molestas a personas que, como el señor Ron, pueden irse a casa tranquilos sabiendo que la usura es un delito en la constitución española pero no en el reglamento que nuestra sociedad y gobierno acepta.

?Pienso en Cioran también cuando leo al señor Fernández-Maillo justificar la mentira como elemento electoral, al decir que claro, las promesas que le hicieron a Ciudadanos había que aceptarlas en su momento a pesar de que sabían que serían imposibles de asumir por el PP. Prometieron acabar con los aforamientos, prometieron también que no habría más de dos legislaturas para ser presidente del gobierno, pero claro, en esta sociedad desastre, la ley del que siempre gana no se puede desmantelar; como bien decía Cioran, «La mentira es una forma de talento.»

Cargando contenidos...

Por eso lo popular se abraza sólo con guantes de satén cuando se requiere mano de obra para enmierdar al vulgo. No creamos que la moda de llamar populismo con carácter despectivo a políticas que se abrazan a la idea del pueblo es nueva. Somos populares, pero eso es igual de malo que siempre lo fue. Si alguien se fija en el pueblo para otra cosa que no sea doblegarlo, el ismo se dispara. Sigamos populeando, pero no a 4.000 la hora, a 4 la hora y dando gracias.