Diario de León

LA ENTREVISTA

«La historia es una película a la que le faltan los mejores trozos»

GONZALO UGIDOS | PERIODISTA Y ESCRITOR

El periodista y escritor de origen leonés Gonzalo Ugidos. DL

El periodista y escritor de origen leonés Gonzalo Ugidos. DL

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

VERÓNICa VIÑAS | LEÓN

Nació en León pero nunca ha vivido aquí, aunque tiene una conexión familiar y espiritual con esta tierra. El periodista Gonzalo Ugidos vuelve a sacudir la historia con su libro Enigmas y conspiraciones (La Esfera de los Libros), donde desvela el lado más oscuro de España.

—¿Cuál es el lado oscuro de la historia?

—Una cosa es la historia, lo que realmente pasó; y otra, lo que nos cuentan los historiadores, cuyo principal problema son las fuentes. Las crónicas son muchas veces falsificaciones e invenciones. Rodrigo Jiménez de Rada y Pedro López de Ayala son pinochos de la historia, que escriben a sueldo de alguien. Los monjes medievales escribían las crónicas y eran sobre todo propagandistas. También está el intento de edulcorar o embellecer la historia; eso ha pasado siempre. Por eso la historia es una película a la que le faltan los mejores trozos. Todavía hoy la historia más reciente, por ejemplo sobre nuestra guerra civil, se cuenta según los intereses de cada cual.

—Usted desmonta en el libro la historia que hay detrás de las Cantaderas....

—Es una de tantas milongas de los cronistas medievales. Se atribuye a Mauregato o Ramiro I entregar cien doncellas a los musulmanes. Ese episodio ha llegado hasta que en el XIX se purgan las fuentes falsas. No hay ningún documento que avale esa realidad. No es un mito pero sí una leyenda. Algo hay de que en algún momento para conseguir alguna tregua se entregan mujeres. Abderramán III era vasco por tres de sus cuatro costados. Sus antepasados se habían ido casado con nativas. Su fisonomía poco tenía de árabe.

—La batalla de Covadonga no existió como tal y, sin embargo, costará mucho que la gente lo crea, ¿no?

—La batalla de Covadonga no fue tal gesta. Considerando que los árabes habían ocupado casi toda la Península, es difícil creer que Pelayo y su pequeño ejército de Pancho Villa fuera capaz de luchar contra 20.000 árabes.

—¿Prisciliano nació o no en el Bierzo?

—Nadie lo sabe. Pero una de las teorías más verosímiles pudo ser esa. También pudo nacer en Oriente Medio o en Galicia. Es un enigma interesante su peripecia y el papel que cumplió en una iglesia que estaba muy corrompida. Prisciliano tiene un atractivo intelectual y espiritual. Su eco todavía pervive.

—A Fernando III, como no le gusta la historia tal y como la cuenta el leonés Lucas de Tuy, encarga otra. Eso era muy frecuente en el pasado. ¿Hay fuentes antiguas fiables?

—En eso consiste la tarea de los medievalistas actuales, que más que investigar sobre el terreno tienen que purgar las fuentes. La historia de España está llena de agujeros, no tanto por falta de documentos como por exceso.

—¿Hay algo más ficticio que la historia?

—Hay una delgada línea roja que separa el relato de los hechos de la ficción. La única forma de sentirnos seguros con los episodios del pasado está en ir a los hermeneutas, los interpretes de las fuentes. La arqueología, a partir del XIX revela mejor también lo que pasó.

—¿Dónde está enterrado el conde García II, en Burgos o en San Isidoro?

—Los dos reclaman tener los restos. Muy probablemente, en Burgos. Esto tiene una explicación: los restos se mueven y distintos reyes, por intereses puntuales, los llevaban de aquí para allá.

—¿Cuál es su personaje preferido?

—De la historia de España, Amadeo de Saboya. España ha generado demasiada historia y ha sido incapaz de asumirla. Saboya me atrae como una posibilidad de monarquía democrática que se abortó y no volvimos a tener hasta 1975. La historia está llena de malvados, y Prisciliano no era uno de ellos; de ahí que sea otro de mis favoritos. Es un místico, un renovador de la espiritualidad de los tiempos bárbaros. Ambos sos dos personajes muy atractivos.

—¿Quién es el mayor de los conspiradores?

—La época más prolífica en conspiraciones es el siglo XIX, con todas las logias masónicas; es cuando el tradicionalismo español encuentra la horma de su zapato con una fuerza emergente que es el liberalismo. Es un siglo de pronunciamientos y revueltas.

—¿Qué época le fascina?

—Precisamente, el siglo XIX, que es el que mejor resume la historia de España, un tiempo en el que el pueblo se convierte en protagonista.

—¿A qué personaje le habría gustado conocer?

—Al periodista francés Louis Delaprée, que relata en sus crónicas los bombardeos de Madrid que aparecen en el Guernica de Picasso. Delaprée murió en la guerra al bombardear el avión de la Cruz Roja en el que se trasladaba a Francia. De todos los corresponsales que atrajo la guerra civil, fue el más objetivo. Sus crónicas en París Soir inspiraron a Picasso.

—También ha escrito ‘Chiripas de la historia’ y ‘Grandes venganzas de la historia’, ¿se ha creado muchos enemigos historiadores?

—Hay dos tipos de hacer historia y las dos respetables: la académica, la que se hace en las universidades, investigando con documentos y se escribe para otros académicos; y la que hacen los divulgadores, que sin renunciar a las fuentes acercan los hechos al gran publico.

—¿Por qué un país que tenía acceso ilimitado a las riquezas de América acabó en la miseria?

—Acabó en la miseria por cierto ideal caballeresco. El hidalgo, aunque fuera pobre, se le caían los anillos si trabajaba. España en lugar de invertir la enorme riqueza procedente de América la convirtió en dinero contante para pagar las guerras de Carlos V y Felipe IV, para sufragar los intereses dinásticos de los Austria y para comprar mercaderías en Flandes y Francia que aquí no producíamos. Eso produjo la decadencia económica y cultural de España. Hasta en el XIX, cuando vienen los viajeros románticos, no saben si están en África. No se explican cómo hemos caído tan bajo.

—¿Murió Prim a balazos o fue estrangulado?

—El primero que lo investigó fue el abogado Pedrol Rius y escribió que lo habían matado a tiros en la calle del Turco. En el 200 aniversario de su muerte un grupo de científicos se reunieron y comprobaron que fue estrangulado. Le montaron una encerrona en calle del Turco, donde le dispararon nueve balazos, pero ninguno mortal. En su palacio le secuestraron los conspiradores, lo aislaron y le mataron.

—¿Por qué la historia del Reino de León ha sido arrinconada?

—El reino de León históricamente es el segundo reino más antiguo, tras el astur. Eso ha tenido que ver con los azares dinásticos. Castilla fue creciendo y convirtiéndose en el epicentro imperialista, incorporando a León, que queda eclipsado. El protagonismo del Reino de León sólo duró tres siglos.

—Nuestra historia es más oscura que la de otros países?

—No. Aquí han pasado más cosas que en otros países. No es más oscura, sí mas densa. La historia no se entiende sin ese componente cainita. Azaña achacaba el mal de España al localismo. «La incapacidad de España de amalgamarse», que decía Richard Ford. La cohesión sólo ha existido en grandes momentos.

tracking