Rafael Moneo se instala en el Thyssen, museo que reformó hace 25 años

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León

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álvaro soto | madrid

Probablemente no haya nadie más alejado de la imagen de arquitecto-estrella que Rafael Moneo. Y eso que este tudelano de 1937 podría presumir de haber cambiado con sus obras la fisonomía de las principales ciudades de España. Pero no lo hace. Se limita a escuchar los elogios con la mano tapándose la cara y afirma: «Me siento tan abrumado que me gustaría escaparme de mí mismo».

Lo que abruma a Moneo es la sucesión de elogios que le dedican el director artístico del Museo Thyssen, Guillermo Solana; el presidente de la Fundación Barrié, José María Arias, y los comisarios José Manuel Barbeito y Francisco González de Canales. Todos ellos presentan la retrospectiva ‘Rafael Moneo. Una reflexión teórica desde la profesión’, que acoge desde este martes el Thyssen, el museo al que hace ahora 25 años Moneo insufló alma diseñando su rehabilitación: 121 dibujos, 19 maquetas y 152 fotografías que recuerdan 52 proyectos del primer español en lograr el Premio Pritzker, el Nobel de la Arquitectura, en 1996.

Un hito en una carrera

Fue el propio barón Thyssen quien quiso que el arquitecto navarro se encargara de acondicionar el Palacio Villahermosa para que acogiera su colección. Hans Heinrich von Thyssen-Bornemisza había visitado el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida, de cuya rehabilitación se encargó Moneo, y quedó maravillado. Un cuarto de siglo más tarde, el Thyssen se ha convertido en una de las obras más icónicas del arquitecto, un hito en una carrera «de continuidad pero sin renunciar a la libertad de interpretar cada lugar», explica Guillermo Solana.

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«Mi vida está hecha desde la arquitectura. No soy capaz de explicarme quién soy sin ella», contó Moneo, que hizo una defensa de la profesión entendida como una adecuación entre el talento del proyectista y el entorno en el que debe insertar su trabajo. «Los edificios hay que pensarlos construyendo una ciudad», asegura el arquitecto, que por eso reniega del estrellato que algunos de sus colegas se encargan de fomentar.