CULTURA ■ FOTOGRAFÍA
Desayuno... en las ‘Mantequerías’
Antonio Alaiz prosigue su proyecto artístico de aportar color a fotos históricas con una singular conexión entre León y Audrey Hepburn La imagen hace furor en redes sociales

Resultado de la intervención que el artista Antonio Aláiz llevó a cabo sobre la imagen de Audrey Hepburn en Mantequerías Leonesas.
e. gancedo | león
El lazo que une a León con el séptimo arte se ha venido apretando un poco más durante las últimas semanas con dos acontecimientos cinematográficos de relevancia, ambos desarrollados en esta tierra: el rodaje, aún en marcha, de la película Onyx. Los reyes del Grial, protagonizada por los internacionales María de Medeiros, Jim Caviezel y Anthony Howell, y el Festival de Cine y Televisión Reino de León, que bajó el telón de su cuarta edición el 12 de mayo. Pero las conexiones son múltiples y algunas de ellas insólitas. Una de las más sugestivas —y reenviadas en redes sociales— es la surgida del proyecto artístico de Antonio Alaiz, profesor leonés residente en Canarias y empeñado en aportar color a fotos históricas para otorgarles nuevo calor y perspectiva: la última es la emblemática para muchos y desconocidísima para otros imagen de Getty que muestra al icono del cine y la moda Audrey Hepburn comprando en uno de los establecimientos madrileños de Mantequerías Leonesas.
Originalmente tomada en 1964 por Gianni Ferrari durante una de las visitas de la actriz a la capital —su marido, Mel Ferrer, era de origen español—, la imagen forma parte de una entrañable serie en la que Hepburn pasea, curiosea escaparates y entra en Mantequerías y en una frutería de barrio. Buena ocasión para recordar una cadena de alimentación de altura que, al igual que otras exitosas empresas de esta tierra, es hoy historia. Víctor del Reguero, autor de libros como Madrid, aquel comercio o La época que doró la manteca, recuerda que Mantequerías Leonesas «tuvo su germen a principios del siglo XX en la lechería de Villager de Laciana en la que Marcelino Rubio comenzó a fabricar ‘manteca fina’, como se decía entonces, aprovechando los conocimientos que había recibido en la Escuela de Sierra Pambley de Villablino». «En un principio se llamaba ‘La Laceaniega’ y se enviaba a varias tiendas de ultramarinos y coloniales —prosigue—, pero comenzó a alcanzar notoriedad a partir de la medalla de oro que recibió en 1910 en la Exposición Universal de Bruselas y de abrir una primera tienda propia en la calle Cedaceros de Madrid».
Pioneros del ‘gourmet’
Al cabo de pocos años inauguró un local más amplio en la calle Alcalá desde el que la firma despegó con el nombre de Mantequerías Leonesas, «sin duda más comercial y símbolo de una garantía de calidad, porque también vendían embutidos, quesos y otros productos leoneses en lo que sería una corriente gourmet muy extendida hoy pero entonces pionera en España —explica Del Reguero—. Ese sentido de calidad al reivindicar el origen de los productos es también una seña de identidad de la colonia comercial leonesa, muy numerosa e influyente, pues en sus negocios siempre hacía gala de sus raíces: en todos los logotipos y emblemas aparecía un león».
La empresa siguió creciendo, abriendo otras sucursales en Madrid (Serrano, Reina Victoria, Montera, Fuencarral…) y en ciudades como Sevilla o Barcelona. «Llegaron a tener más de treinta establecimientos pese a la desgracia que supuso la guerra civil para la familia, en la que murió el fundador, Marcelino Rubio, y dos de sus hijos», aporta, señalando a otro de los hijos, César Rubio, como el gran desarrollador del negocio: «Introdujo productos de importación que no se podían comprar en ningún otro sitio y convirtió a las tiendas en símbolo de elegancia. Y su gran hito fue la apertura del primer supermercado entendido como tal en Madrid, ‘Supramer Mantequerías Leonesas’», que abrió en 1957 en la calle Velázquez de Madrid.
«No es de extrañar que una estrella de Hollywood como ella recalara, en una de sus visitas a Madrid, en las Mantequerías —reflexiona Del Reguero—. De hecho, seguro que hubo más visitas así que no conocemos. La foto es icónica de aquella España, un país que se quería quitar el gris y soñaba con el progreso pero que iba al ralentí, aunque sobre todo sugiere lo volátil que es todo. ¿Cuántos se acuerdan hoy de Mantequerías Leonesas? ¿Cuántos de Audrey Hepburn? ‘Somos el olvido que seremos’, decía aquel presunto soneto de Borges».