El regreso de Muñoz Renedo
La galería Alemi presenta una exposición póstuma del artista leonés.
Una de las obras del fallecido artista leonés Muñoz Renedo. CUEVAS
marcelino cuevas | león
Después de catorce años de su desaparición, los leoneses recuperan la figura de uno de sus pintores más populares: Muñoz Renedo. Fue considerado el gran pintor de las vidrieras de la Catedral que reflejó en mil lienzos. Y fue, también, un artista que retrataba con luminosos colores escenas costumbristas y paisajes.
Estos días sus hijos han querido mostrar algunas de sus obras en la galería de arte Alemi, en la plaza de San Marcelo.
Y esta muestra trae sus sorpresas, en este caso en forma de historiado barreño en el que Muñoz Renedo se muestra también como delicado escultor. Nos cuenta su hijo: «Mi padre se pasaba muchas horas haciendo esculturas. Es la parte menos conocida de su obra, pero no la menos importante».
La mirada de Muñoz Renedo retrató los rincones más típicos del viejo León y su provincia. Los dorados trigales o las orgullosas choperas. Pasó medio siglo, desde sus primeras exposiciones en la pequeña sala del Palacio de los Guzmanes. Cincuenta años que el artista llenó de belleza, de color, de personajes entrañables, desde el segador abrasado por el sol estival a las delicadas mujeres asomadas a románticos balcones. Desde briosos corceles con largas crines al viento hasta románticos y exóticos vendedores de zocos orientales. Cualquier tema podía ser analizado por su mirada inquisidora y convertido, por obra y gracia de sus pinceles, en Arte con mayúsculas.
Muñoz Renedo fue uno de los artistas que mejor interpretó su ciudad, uno de los que mejor plasmó la identidad leonesa. Fue capaz, incluso, de captar la filigrana de luz de las vidrieras catedralicias, que es un ejercicio solo al alcance de pintores privilegiados. Era la suya una pintura cargada de materia que se adornaba con la gracia de un dibujo pleno de soltura. Aquí está de nuevo Muñoz Renedo, bienvenido sea.