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El cine de Carrizo se vuelve ibicenco
Fue epicentro de una ribera que era sinónimo de fiesta nocturna para medio León. Las salas de Carrizo son ya historia pero una de ellas ha reabierto al más puro estilo ‘Amnesia’ para devolver al Órbigo algo de su memorable ambiente. .

El local acogió durante 44 años el antiguo Cine Carrizo. M. PÉREZ
e. gancedo | carrizo
Discar, Nardos, Fornos, Odisea, Cinema, disco pub Jardín... a todos aquellos que frecuentaron las noches de la ribera del Órbigo en las décadas de los ochenta y noventa —y fueron muchos— les sonarán esos nombres de discotecas de Carrizo, nombres que se siguen pronunciando con veneración entre quienes ya peinan canas... con reverencia y también con lástima, porque del fabuloso ambiente juvenil que se respiraba en esta villa y en otras como Benavides —era habitual desplazarse hasta ellas desde León ciudad— no queda prácticamente nada.
Y con el objetivo de «volver a hacer de Carrizo un centro de referencia musical», como asegura uno de sus impulsores, una de aquellas míticas salas de fiestas, la Cinema (luego se llamó también Chanel y Dolce Vita) ha reabierto hace unos meses con el nombre de The Jungle Dance Floor. Detrás de esa valiente apuesta está una carrizana, Dulce Fernández; su pareja, Óscar García Balbuena, y Sergio López. «El local era el del antiguo cine de la villa, que funcionó entre los años 1948 y 1992, cuando pasó a ser la sala Cinema. Pertenece al padre de Dulce y en cierta ocasión me preguntó si se me ocurría darle algún tipo de uso —cuenta García Balbuena, dedicado desde hace tiempo a la programación musical—. Yo ya tenía pensado hacer algo similar con un amigo y cuando vi el local me enamoré». Así, tras un periodo de mucho trabajo y no poca inventiva a la hora de la decoración (han ‘reciclado’ postes del lúpulo y maderas de una serrería cercana), abrieron las puertas de una sala completamente remozada, dotada con un proyector 3D que permite todo tipo de efectos de luz y equipada con un equipo de sonido similar al de la emblemática Amnesia de Ibiza. «Nos centramos en la música electrónica, que es lo que más dominamos, pero también estamos abiertos al rock y al punk, a eventos de todo tipo como catas y maridajes, y a cualquier cosa que nos quieran proponer». Balbuena explica que cada mes ofrecerán dos sesiones de electrónica (a cargo del dj residente y de otro invitado, siempre primeras figuras del panorama nacional e internacional), y un concierto en directo. Además, a partir de noviembre organizarán un concurso de bandas de rock con premios en metálico y en bonos para conciertos. Y es que The Jungle, que abre todos los fines de semana, quiere facilitar la llegada a Carrizo de los amantes de los sonidos discotequeros y por eso ofrece la posibilidad de acudir en autobús desde la plaza de Santo Domingo con una oferta que puede incluir también habitación —hasta las ocho de la tarde— en un hotel de la localidad y a precio muy asequible.
The Jungle no es una discoteca al uso: recientemente organizaron, durante el día, juegos y pruebas con bicicletas para los niños; mantienen un acuerdo con la asociación El Bosque de Sury para plantar un árbol autóctono por cada cien entradas vendidas («con objeto de compensar las emisiones de CO2», apuntan); y para el próximo verano planean abrir como coctelería y terraza. Una ‘jungla’ inquieta y comprometida con una gran meta: que el ritmo no pare en la ribera del Órbigo.