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Colores, emociones, sentimientos…
El artista astorgano Antonio García, ‘Toño’, revela en el Museo de León su fascinante obra abstracta.

Toño expone en el Museo de León hasta el 22 de octubre. CUEVAS
marcelino cuevas | león
Si sorprendente fue la revelación del capítulo secreto de la obra del astorgano Toño García en la Casa Panero, dedicada a la abstracción, maravillosa ha sido su puesta de largo en la magnífica galería temporal del Museo de León. Los cuadros llenos de color de Toño revelan su inteligente conversión de las emociones en colores.
Estas obras que se agrupan bajo el título Rojos, azules, negros y… han dado un gran salto en el tiempo, ni más ni menos que 30 años las separan de la actualidad. Explica el artista que este navegar por la abstracción ha estado en paradero casi ignorado durante todo este tiempo. «Estaban almacenadas —dice— en mi primer taller, en casa de mis padres. He tenido que darles un repaso, unas simplemente limpiando el polvo que habían acumulado, aunque otras han recibido pequeñas restauraciones. Además, a casi todas les he cambiado los marcos».
Esta etapa abstracta de Toño tuvo diversas influencias. «Me abrieron camino —explica— los artistas que se agrupaban en aquella efímera asociación de artistas leoneses, Jular, Llamas, Eloy Vázquez… ellos hacían incursiones en la abstracción y yo descubrí un mundo nuevo que ciertamente, si bien fue intenso, no fue muy duradero».
Explica el pintor que en este caso «exponer se ha convertido en una necesidad. En todo este tiempo no he tenido obra suficientemente amplia y coherente para hacer una exposición importante. Han ido pasando los años, mi trabajo en el diseño y la publicidad me han comido demasiado tiempo y ahora que ya soy libre de esa esclavitud me he dedicado a hacer obra nueva y a recoger trabajos anteriores para poder realizar una muestra que tenga una coherencia. En este caso la exposición es de la obra informalista, prácticamente inédita, que pinté entre los años 1979 y 1982».
Y en esta variante informalista de su trayectoria es cuando mejor se demuestra que el pintor lleva dentro un volcán dispuesto a incontenibles erupciones de colores y formas. En estas obras estalla con enorme potencia el color, se manifiestan las enérgicas pinceladas, la gestualidad de un gran momento del artista.
A Antonio García, Toño, al que encantan los paisajes, al que enamora retratar el alma de las personas, también le interesó en su momento el mundo vanguardista de la abstracción, mostrando también en este capítulo de su obra que bien merece un lugar de honor en la relación de grandes artistas leoneses.
La muestra podrá verse hasta el 22 de octubre en la sede del Museo de León en Pallarés.