LEÓN ■ EDIFICIOS SINGULARES
Arquitectura de ‘fondo de armario’ en León
El Colegio de Arquitectos coloca hoy una placa en el número 20 de la avenida de Roma. Este edificio de 1938, diseñado por Cárdenas, pasará a formar parte de la lista Docomomo, que da visibilidad a construcciones del llamado Movimiento Moderno. Ya hay otros 40 inmuebles leoneses en este inventario que trata de poner en valor el patrimonio arquitectónico de las primeras décadas del siglo XX
El Coal coloca hoy una placa en este edificio de la avenida de Roma, que ingresa en la lista Docomomo de la mejor arquitectura del Movimiento Moderno. MARCIANO PÉREZ
verónica viñas | león
Algunas joyas de la arquitectura leonesa del siglo XX han sido engullidas por la ciudad, tienen apariencia discreta o se hallan en pésimas condiciones de conservación. Sin embargo, en su día fueron precursoras y abrieron nuevos caminos a la arquitectura. Son edificios de ‘fondo de armario’, los imprescindibles del llamado Movimiento Moderno. En León ya hay 40 de ellos que forman parte del inventario Docomomo, una fundación creada en 1989 con el objetivo de catalogar, proteger y divulgar el patrimonio arquitectónico del citado movimiento.
El Colegio de Arquitectos (Coal) lleva años intentando dar visibilidad a estos inmuebles y, puntualmente, el primer lunes de octubre, coincidiendo con la el Día Mundial de la Arquitectura, coloca una placa para rescatar uno de ellos del olvido. Este año el elegido es un inmueble de la avenida de Roma erigido en 1938 por Ramón Cañas.
En los últimos cuatro años el Coal ha venido ‘salvando’ edificios diseñados por este arquitecto: el número 39 de Ramón y Cajal, que hace esquina con la calle Renueva; el 18 de la avenida de Roma y esquina con Cardenal Lorenzana; la llamada Casa Arriola, en la plaza de Guzmán; y el número 10 de la calle Colón. Algunos fueron diseñados por Cañas en colaboración con Torbado.
Hoy, a las 18.00 horas, miembros del Coal colocarán una placa en el 20 de la avenida de Roma y el edificio pasará a engrosar la lista Docomomo. El inmueble, sin ascensor, consta de planta baja, planta principal y 3 pisos entre los que se reparten trece viviendas, tres comercios y trasteros, en un solar de 470 metros cuadrados. El edificio está en venta por 2,2 millones de euros, según aparece en la web milanuncios.
El inventario Docomomo de edificios singulares seleccionó en una primera fase 40 inmuebles leoneses. La mayoría eran casas con nombre y apellidos, de la mejor arquitectura del siglo pasado. Edificaciones conocidas por el nombre de sus propietarios, personajes como Pallarés, Ceremonias o Ridruejo, o bien conocidas por su mote popular, como la Huevera o la casa del Coño.
La Fundación Docomomo (Documentation and Conservation of buildings, sites and neighbourhoods of the Modern Movement), en colaboración con instituciones tan prestigiosas como la fundación Mies Van der Rohe, puso en marcha un proyecto pionero para poner en valor edificios singulares, algunos sin protección, y elaboraron una lista inicial. En aquella primera fase León incluyó en el catálogo Docomomo 36 inmuebles, a los que se han sumado otros cuatro en los últimos años y al que se añade hoy el de la avenida de Roma.
Además de los últimas incorporaciones, obra de Cárdenas, en el inventario de la mejor arquitectura del siglo XX leonesa destacan construcciones tan emblemáticas como los teatros Emperador y Trianón, el hotel Alfonso V, las casas de Roldán, Arce y Ceremonias, la casa neomudéjar de la calle San Agustín, el edificio Pallarés (sede del Museo de León), la sede de los sindicatos, el viejo casino (oficina del BBVA) y Correos. Los edificios civiles más emblemáticos de la ciudad. Casas que se libraron de la piqueta en décadas en las que la especulación causó estragos en la ciudad, de forma que espléndidas construcciones fueron sustituidas por bloques con más alturas y, en general, escaso atractivo estético.
«La arquitectura como bella arte tiene que ir necesaria e inexorablemente ligada a otras artes. No se puede ser solo arquitecto; y el que lo sea de verdad, en el estricto sentido de la palabra, el que ame y sienta la arquitectura tiene que ser un poco pintor, un poco escultor, un poco arqueólogo y hasta un poco músico y poeta», afirmó Cárdenas en su discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.