CULTURA ■ literatura

«Los cuentos permiten que nos podamos conocer mejor»

Felicitas Rebaque presentó la segunda parte de sus ‘Nuevos cuentos castellanos viejos’ Los ilustra Eva del Riego .

Dolores Martínez Lombó, Felicitas Rebaque, Eva del Riego y José Antonio M. Reñones. RAMIRO

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León

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La buhardilla de la biblioteca municipal Padre Isla, uno de esos espacios ciudadanos donde los amantes de la literatura se sienten como en casa, se quedó ayer pequeña durante la presentación del libro Nuevos cuentos castellanos viejos II, de Felicitas Rebaque de Lázaro, ilustrado por Eva del Riego Villazala y publicado por Lobo Sapiens.

María Dolores Martínez Lombó, coordinadora de bibliotecas del Ayuntamiento, se encargó de presentar a los responsables de la obra, que en esencia recupera personajes legendarios del folclore castellano y les dota de «nuevo brío literario», según palabras del editor. Fue Martínez Reñones, responsable de Lobo Sapiens, quien recordó que, después de varias obras surgidas de la alianza entre su sello y la autora vallisoletana (Así os ponemos los cuernos las mujeres, En Babia y Luna...), el proyecto Nuevos cuentos castellanos viejos, del que ahora sale a la luz su segunda parte, nació de una idea muy concreta: «En León, la tradición oral lleva tiempo formando parte de un acervo cultural muy valorado, pero en Castilla la Vieja faltaba, hasta ahora, esa misma pulsión». De esta manera, figuras como La Encantada (una bella joven que peina su largo cabello, similar a nuestras ‘moras’ o ‘mouras’), La Manona (una temible mano negra), El Ojanco (un cíclope enorme) y El Oricuerno (similar al unicornio) saltan de las leyendas y creencias populares a las páginas y letras de molde gracias a la «incansable imaginación» de Felicitas Rebaque de Lázaro, pero también al talento de la joven ilustradora, natural de Valdesandinas, Eva del Riego, que con este encargo vio cumplido su «sueño» de dotar de color a una obra de estas características.

«Me sentí encantada y aterrada al mismo tiempo», dijo Del Riego recordando aquel momento. Temor porque se considera «una novata» en estas lides; aunque eso sí, empeñó toda su ilusión y trabajo, prefiriendo los acrílicos, «más contundentes», a la acuarela, que había empleado en otro encargo anterior. Por su parte, Rebaque decidió trasladar al público un relato en el que aparecían todas las figuras legendarias elegidas, haciendo ver cómo se estaban volviendo «cada vez más inmateriales y transparentes» porque ya casi nadie los reconocía, hasta que una mujer decidió, un buen día, contar su historia. «El mayor reto de la obra ha sido dotar de credibilidad a estos personajes dentro de un marco actual», refirió Rebaque, para quien los cuentos constituyen un poderoso lenguaje, pues «permiten que nos conozcamos un poco mejor», aseguró.

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