Pussy Riot denuncia las muertes en las cárceles rusas
lucía blanco | barcelona
Cuatro años después de ser liberada, la integrante de Pussy Riot Nadia Tolokonnikova mantiene tanto su actividad artística como su activismo político y, en este sentido, ha denunciado a Efe que en las prisiones rusas «hay muertes innecesarias por falta de medicinas».
Pussy Riot nació en 2011 en Moscú como la versión femenina del grupo de arte-protesta Voiná y contaba inicialmente con 11 integrantes, mujeres de 20 a 33 años que defendían postulados anticapitalistas y anarcofeministas y siempre han actuado en lugares públicos de forma ilegal.
Si bien hace tiempo que no están activas, la imagen de sus rostros ocultos tras pasamontañas de colores se ha convertido ya en un icono de la última década.
Tolokonikova saltó a la fama en 2012, tras irrumpir, con otras integrantes del colectivo artístico Pussy Riot, en la Catedral de Cristo Salvador de Moscú, donde interpretaron una canción titulada «Punk Prayer: Mother Of God, Put Putin Away!», con el objetivo de denunciar el apoyo de la Iglesia ortodoxa rusa al presidente Vladímir Putin. A raíz de esos hechos, tres miembros del grupo fueron detenidas por vandalismo: Tolokonikova y sus compañeras Maria Aliojina y Katia Samutsevich, y en todo Occidente se extendió el lema Free Pussy Riot , con lo que la causa se convirtió en un símbolo de la libertad de expresión.