CULTURA ■ ARTE
El pintor de las cosas sencillas
El artista burgalés José Luis Galán expone en el Auditorio de León
El artista burgalés José Luis Galán con una de sus obras. CUEVAS
marcelino cuevas | León
Una de las facultades que siempre se espera encontrar en la obra de un artista es la de la sorpresa. El creador debe de ir siempre un paso por delante, debe descubrir universos nuevos, formas diferentes que nos hablen el idioma peculiar, único, de cada artista.
El pintor burgalés José Luis Galán, que expone estos días en el Auditorio Ciudad de León, consigue llegar a la sensibilidad del espectador de dos maneras bien diferentes. Por un lado pintando con aseado hiperrealismo las escenas cotidianas del escenario en el que vive: su vecindario, los rincones más íntimos de su morada, del baño a la cocina y los instrumentos de los que vive rodeado.
Por otra parte el artista con solamente un lápiz en la mano, es capaz de dejar volar su imaginación para trasladarnos al mundo de los guerreros medievales y con sus armaduras construir un entorno de objetos llenos de poesía, desde una rosa de agudas puntas metálicas, a una mano que vuela ingrávida. Y en estos dibujos es donde José Luis Galán se expresa con más libertad, con más imaginación, con más fuerza.
«Mi obra —explica el pintor— se enmarca dentro de un realismo que en la mayoría de las ocasiones es intimista, tratando de dirigir la atención hacia aquello a lo que nos parece que no tiene más importancia. Tiene ciertas connotaciones muy sutiles de un cierto surrealismo. Surrealismo claramente expresado y desgarrado en mis dibujos a grafito».
Asegura el pintor que para ser artista hay que tener buenos cimientos, que el dibujo es la base fundamental de todo lo que hace. Y ciertamente se nota claramente en sus obras que su mano no tiembla cuando se trata de reflejar su mundo en solamente unas líneas. Unas líneas que sirven de cimientos a los colores que acaban siendo los verdaderos dueños de sus lienzos. «Así pues los temas se apartan de las ‘visiones’ clásicas y hermosas de lo que tratamos de apreciar. Lo cotidiano y simple tiene gran belleza artística. Sólo hace falta que nos fijemos o nos hagan fijarnos en ello», afirma.