El mago que burla a la muerte
El ilusionista extremeño Víctor Cerro desafió ante la Catedral al fuego y a unas gigantescas cuchillas con su espectáculo de escapismo ‘El ángel de la muerte’.
El mago Víctor Cerro durante la ejecución de su complicado número de escapismo ante la Catedral de León. JESÚS F. SALVADORES
dl | león
Lluvia, frío, fuego y unas enormes cuchillas de acero. A todos estos elementos se enfrentó ayer con éxito el mago Víctor Cerro ante la Catedral, con un peligroso número de escapismo. Su espectáculo El ángel de la muerte inauguró oficialmente una nueva edición del festival León Vive la Magia.
Decenas de personas se quedaron atónitas ante el desafío de este ilusionista extremeño que emula a Houdini. Cerro, con una camisa de fuerza y suspendido por unas cuerdas en llamas, pudo librarse a tiempo de las ataduras antes de que unas enormes alas de acero le descuartizaran. Un número espectacular, en el que el mago se colgó del cable de una grúa a varios metros de altura, lo que representa magia extrema en su punto más peligroso.
Víctor Cerro, que admira a Houdini, pero más aún al Lute —porque «él se escapaba por necesidad y nosotros por arte»— llega a León después de batir un récord del mundo. El día de la lotería, en Burgos, volvía a revalidar un título que le habían arrebatado. Se trata de un número de magia extrema: aguantar dentro de un sarcófago de hielo durante 4 horas, 10 minutos y 31 segundos. Ayer ofreció en León uno de sus números más sorprendentes. Es la primera vez que el festival organiza un espectáculo de escapismo de estas características al aire libre.