La divertida herencia que León entrega a la Biblioteca Nacional

Recibe decenas de originales de dos de los dibujantes más destacados del siglo XX, los leoneses Gatagán y Chumy Chúmez.

Dos ilustraciones del dibujante berciano Tino Gatagán, cuyo legado está ahora a salvo en la Biblioteca Nacional. DL

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verónica viñas | león

Hay herencias que parecen una broma del destino. Chumy Chúmez, censurado y perseguido por sus trabajos en las revistas La Codorniz y Hermano Lobo, tendrá su legado a salvo en la Biblioteca Nacional. Como él mismo decía en una viñeta: ‘Hay veranos que duran cuarenta años’. La institución madrileña preservará ahora algunos de los trabajos de uno de los dibujantes más brillantes del siglo XX, que llegó a confesar que él no descendía del mono ni de Adán y Eva, sino de Benamariel y Jabares. Descubrió en 1998 que sus abuelos procedían de estas localidades y, desde entonces, se hizo ‘leonés’.

Estaba tan contento con haber averiguado lo de Benamariel (él había nacido en San Sebastián, su padre en Ávila y su madre en Valladolid) que lo anunció en un programa de televisión. Y en Benamariel les faltó tiempo para invitarle al pueblo; invitación que fue aceptada.

Documentos de su archivo personal, así como unos 4.000 dibujos realizados por Chúmez constituyen una de las ‘herencias’ más destacadas que ha recibido la Biblioteca Nacional el último año. En concreto, se ha hecho cargo de 506 donaciones valoradas en más de medio millón de euros.

Aparte de Chumy Chúmez, la Biblioteca ha incrementado sus fondos con el legado del ilustrador berciano Constantino Gómez Vidal, conocido como Tino Gatagán —540 imágenes publicadas en la revista Muy Interesante y en el periódico Diario 16—. Fue sin duda uno de los grandes maestros de la ilustración española de todos los tiempos. Natural de Villanueva de la Abadía, Gatagán fallecía en 2005, dejando una espectacular herencia —más de 3.000 originales—.

Aparte de las obras de dos de los dibujantes más destacados del pasado siglo, la Biblioteca Nacional ha pasado a custodiar durante el pasado año otros ‘tesoros’, como un dibujo del pintor turco-iraní Cem Ates; 2.275 documentos del archivo de Radio Andorra sobre la vida de esta emisora entre 1935 y 1999 y 37 cintas de casete con grabaciones de campo realizadas entre los años 60 y 70 del siglo pasado.

Radio Andorra fue la única que emitió sin control de alemanes ni franceses durante la II Guerra Mundial.

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Durante el último año la Biblioteca Nacional también se ha hecho cargo de parte del archivo personal del escritor y académico Claudio Guillén, compuesto por 100 carpetas de apuntes relativas a su actividad docente y literaria; la segunda entrega de la correspondencia (543 cartas y tarjetas) entre la eminente hispanista francesa Mathilde Pomès y autores como Dámaso Alonso, Luis Díaz del Corral o Juan Guerrero entre 1912 y 1973 y una importante colección de más de 1.300 monografías españolas y extranjeras editadas en los siglos XIX y XX, donadas por el Instituto Internacional en España.