LA ENTREVISTA
«Mi antónimo es Marta Sánchez cantando el himno»
Rayden / Cantautor
El escritor y cantautor madrileño David Martínez, conocido artísticamente como Rayden, regresa hoy a León para presentar los temas de su último trabajo, Antónimo. En Espacio Vías inicia la Gira Noroeste, con la que recorrerá, de la mano de Mahou, algunas de las salas más emblemáticas de Cantabria, Asturias y Galicia.
—¿Cuál es el ‘Antónimo’ de Rayden?
—Marta Sánchez cantando el himno de España.
—¿Ser el número uno en las listas de ventas en qué te ha cambiado?
—Siempre intento sacar todo lo positivo, incluso de lo más estrambótico, que puede ser esto. Al final, te quedas con el cariño de tanta gente que apoya tanto tu música que quiere tenerla incluso en formato físico.
—Si no haces rap, ¿cómo denominas tu estilo?
—Libre de etiquetas. Mi forma de expresión es el rap, pero bebo de muchos estilos de música diferentes, pero todo lo llevo a mi terreno; sería una propia versión y diversión del rap.
—En Ciñera de Gordón aprovecharon que tenían que pintar los pasos de cebra para poner versos tuyos... ¿Llegas donde no llegan los poetas convencionales?
—Cuando pasan cosas como esas o que un día amanece con frases de Leiva y mías llenando Madrid igual parece algo... pero para llegar donde llega gente como Benjamín Prado aún me queda mucho.
—¿Te gusta algún poeta leonés?
—Me gustan muchos referentes de la poesía, pero no sé su lugar de procedencia.
—En un país que lee poco y menos aún poesía, tu has arrasado con ‘Herido diario’, ¿cuál es el secreto?
—No sé cuál es el secreto ni lo quiero saber, porque si no ya sería fórmula y a mí no me llegaría. Igual la gente conecta más por aforismos o porque es un lenguaje más llano; no lo sé.
—¿Estás preparando algún otro poemario?
—Sí, saldrá en febrero de 2019. Al mismo tiempo estoy preparando el próximo disco, que saldrá en octubre.
—¿El libro va a incluir letras del disco?
—No. Utilicé cuatro o cinco en el primer libro para que sirviese de punto de encuentro. Lo que ha ocurrido es que mucha gente se ha acercado a mi música a través de mi libro y al revés.
—Te has convertido en adalid contra el machismo, ¿qué opinas de géneros como el reguetón, donde abundan las letras machistas?
—Para ser un adalid contra el machismo debería no ser hombre. He intentado normalizar e igualar actitudes que me parecen ilógicas. Más que al reguetón culparía a los medios que le dan expansión. Tarados puede haber muchísimos, pero que haya emisoras de radio o plataformas de streaming que lo impulsen de forma tan baladí es lo que me preocupa.
—Hay quien piensa que es un desperdicio la rapidez mental para improvisar de los raperos empleada en un género como ese...
—Cuando alguien dice eso es un halago, porque ya se ve la actitud cultural que puede tener y los prejuicios. Supongo que cuando alguien se dedica a hacer música no está para convencer a nadie, sino para abrirse y ser un egoísta solidario que comparte sus inquietudes o su propia visión. Desperdicio es terminar tu vida sin haberla vivido, siendo un figurante de tu propia vida.
—¿Culpas al mensaje y al mensajero?
—Sí, por igual. En los mensajes machistas y estilos urbanos como el reguetón a veces es tan culpable el que dicta el mensaje como el que lo lleva a oídos.
—¿El tiempo pone al corazón cerrojos?
—Sí. Hace poco estaba leyendo bastante sobre las fases del duelo y, al final, te pones cerrojos. Cada vez quedan menos habitaciones libres para recibir a la gente. Eso no es malo, quiere decir que le has dado un valor a las personas que han pasado por tu vida; pero cuando por azares de la vida ya no están, ahí queda un agujero.
—¿El rap sin el beef sería música?
—Creo que sí. No sólo el rap. Si el arte se preocupara más de crear que de intentar vestir, eso llevaría a buen puerto. En la Piazza Navona de Roma hay una fuente con muchos bustos que parecen protegerse de un palacio que construyó un arquitecto rival. El que hizo la fuente quería transmitir que los bustos sí iban a aguantar hasta la eternidad y que el otro edificio se les iba a caer encima. Eso sí que me pareció un vacile. Si lo vas a hacer a ese nivel, hazlo, pero en otras cosas, más de ámbito doméstico, me parece que no es crear, que es destruir.
—¿Eres un loco al que el corazón no le cabe en el pecho?
—A veces, sí. No me gusta la expresión ‘bueno tonto’, porque nunca se puede ser tonto por ser demasiado bueno, pero a veces vas en carne viva, sin armadura, y te llevas los palos.
—¿La mentira no tenía piernas largas, pero le pusieron zancos?
—Sí. A veces los que las propagan son muy buenos y muy astutos como armas de distracción masiva.
—¿Tantos gilipollas y tan pocas balas?
—Es una forma de decir que nos faltan dedos para contar todos los nombres propios de la gente que no nos está haciendo la vida fácil y se está enriqueciendo a nuestra costa.
—¿Males de muchos, males de tontos?
—Y males de amor, también. Cualquier mal es un obstáculo que impide avanzar. Primero hay que sanar o borrarlos de uno mismo antes de intentar ser una persona íntegra.
—¿Fuiste un muerto de hambre en defensa propia?
—Sí. No muerto de hambre a nivel económico, sino de relaciones sociales, como un mecanismo de defensa.
—¿Tienes muchos seguidores en León?
—Parece que sí.
Lugar: Espacio Vías.
Hora: 21.00.
Entradas: 18 euros.