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minorías absolutas rafael saravia
León

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Hoy quiero hablaros de lo importante que es que el próximo día 8 de marzo todos los que trabajamos hagamos uso de nuestro derecho a huelga para apoyar el paro de 2 horas que desde CC OO y otros sindicatos y colectivos sociales se promueve.

En estos tiempos que corren, pensar que la exigencia de derechos o deberes en el plano socioeconómico es una lucha innecesaria, nos coloca de nuevo frente a los grandes y viejos temas que frenaron el avance de sociedades prósperas como la nuestra.

Parece extraño pensar que algo tan claro como que todos los habitantes de una comunidad han de tener derechos y deberes iguales, sin importar sexo, condición política, raza, religión, etc. Hoy día todavía puede excusarse con argumentos baladíes y, sobre todo, ocultando la verdad al conjunto de la sociedad.

Hace unos días me comentaba en el gimnasio un hombre cuya educación está fuera de toda duda, que creía que eso de que las mujeres cobran menos que los hombres era una mentira publicitaria. Que eso ocurría antes pero que le parecía imposible que a día de hoy alguien que hace el mismo trabajo cobre menos. Directamente, por parecerle inverosímil, lo descartaba como realidad poderosa y triste. Me hablaba de casos y obviamente yo le hablé de casos. Los ejemplos que me ponía mayoritariamente venían de empleos públicos y, efectivamente, en el empleo público es donde la desigualdad en el salario ante una misma categoría no existe (aunque sí que sigue existiendo una feminización de puestos de trabajo y una descompensación en todo puesto que no viene con convocatoria pública como cargos de confianza, etc.).

Todo lo que se antepone a lo natural requiere una revisión. Y creo que lo natural, a estas alturas del siglo XXI, es que la maternidad y el derecho a una vida digna, sean cuestiones del conjunto de una comunidad y no de un grupo sexual concreto. La maternidad nos concierne a todos y por ello jamás puede ser un tema laboral. Existen vías a través del Estado por las que se puede regular las carencias que una necesidad comunitaria como la de procrear, pueden generar a empresas, etc. Pero esa carencia jamás ha de ir ligada a un sexo concreto. Todos somos parte de ese bendito acto que supone hacer familia, comuna, tribu. Y por tanto la responsabilidad nos corresponde a todos.

El 8 de marzo se denuncia una realidad que avergüenza: El hecho de que una mujer gane un 30% menos que un hombre desempeñando el mismo trabajo, el hecho de que una mujer tenga menos posibilidades de promoción y competitividad laboral si quiere ejercer derechos básicos como la maternidad, que es corresponsabilidad de toda la comunidad. El hecho de que la precariedad laboral se ceba con el género femenino haciendo que sean ellas las que más contratos parciales tienen y las que más se encuentran en situación de desempleo.

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Desde CC OO y desde la mayoría de plataformas que defienden la dignidad colectiva, nos hacen ver que es imprescindible apoyar esta huelga. Porque los derechos pisados de unas, suponen el abono para pisar los derechos de todos. Por eso, yo sí haré huelga el 8 de marzo.