LEÓN ■ PATRIMONIO
San Isidoro tiene licencia para crecer
El Ayuntamiento autoriza esta semana la reforma del museo de la colegiata, con un presupuesto de 975.891 euros
Entrada al Museo de San Isidoro, que cambiará en los próximos meses con la reforma de esta parte de la colegiata. MARCIANO PÉREZ
La reforma del Museo de San Isidoro ya está en marcha. Tras una década de espera, porque uno de los mecenas —la extinta Caja Madrid— no llegó a poner nunca los dos millones y medio de euros que comprometió para remodelar el espacio expositivo de la colegiata, el abad podría tener esta misma semana la licencia de obras del Ayuntamiento. Los técnicos municipales ya han dado el visto bueno al proyecto del reconocido arquitecto Juan Pablo Rodríguez Frade, autor de la remodelación del Museo Arqueológico Nacional y el Museo de la Alhambra o el Centro Pompidou de Málaga.
Los trabajos que triplicarán el espacio expositivo de San Isidoro —de los 1.200 metros cuadrados actuales hasta los 3.289—están presupuestados en 975.891 euros y coincidirán con la reforma del claustro procesional. La Junta de Castilla y León espera también el visto bueno del Ayuntamiento para la restauración del claustro Fonseca, que supondrá una inversión de 340.956 euros. Está previsto que el viernes la Junta de Gobierno municipal autorice ambas intervenciones.
Muchos espacios vedados hasta ahora al público pasarán a formar parte del museo, como la escalera renacentista y las galerías altas del claustro. La ampliación permitirá exhibir tesoros que no se mostraban a los visitantes, como el pendón de San Isidoro o el ajuar funerario de la infanta doña María. La visita al futuro museo incluirá, además, la posibilidad de pasear por el adarve de la muralla. También se abrirá una nueva y amplia puerta para acceder a los tesoros de la joya del románico, al lado de la pequeña existente en este momento.
Aparte de la eliminación de obstáculos, como la complicada escalera de caracol que daba acceso a la Cámara de Doña Sancha y la biblioteca, la concepción museográfica cambiará por completo. A Rodríguez Frade le sedujo desde el primer momento «ese poder que tienen algunos espacios históricos de transportarte a otra época y de poder entender a través de sus piedras una historia real y de gran valor que ocurrió hace no tanto».
El Panteón Real, considerado la Capilla Sixtina del románico, que apenas se ha tocado en décadas, mostrará con mejor iluminación y sin barreras arquitectónicas, los espléndidos frescos que decoran la sala en la que descansa la monarquía leonesa.
«Estamos ante una de las operaciones patrimoniales más importantes de cuantas se han hecho en España», como desveló, durante la firma del convenio con la Junta y el Cabildo, José Guirao, director de la Fundación Montemadrid —que tomó el relevo a Caja Madrid, y luego Bankia, en la restauración de San Isidoro—.
En los últimos meses se han restaurado las pinturas de la Cámara del Tesoro, arrancadas a mediados del siglo pasado, enrolladas en papel de periódico y olvidadas durante años en la capilla de La Magdalena. La recuperación de estos espléndidos murales ha costado 400.000 euros y obligará a reconfigurar la Cámara del Tesoro, también conocida como Cámara de Doña Sancha, que hasta ahora acogía las obras maestras de San Isidoro y que en adelante se mostrará «más despejada».
La Junta anunció que abriría temporalmente esta sala, para dar a conocer la envergadura y la calidad de una sala que fue tribuna real y sufrió desacertadas intervenciones el siglo pasado. El visitante podrá contemplar los frescos medievales que aún conserva y las pinturas del Siglo de Oro que las tapaban y fueron arrancadas hace 56 años por orden del arquitecto Luis Menéndez Pidal, entonces conservador del monumento.