Diario de León

LEÓN ■ PATRIMONIO

El León que se perdió (o casi)

El investigador Juan Carlos Ponga ha decidido dotar a su libro ‘León perdido’, en torno a la ciudad, de una segunda parte donde rastrea inmuebles desaparecidos, por completo o en parte, de toda la provincia

Vista del descuidado estado de las murallas de Almanza, antaño con un porte y una longitud mucho mayores que en la actualidad.

Vista del descuidado estado de las murallas de Almanza, antaño con un porte y una longitud mucho mayores que en la actualidad.

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E. GANCEDO | LEÓN
León

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Juan Carlos Ponga lleva una lista que crece y crece, y en la que se apiñan ya más de cien epígrafes. Se trata de nombres de edificios que un día existieron y ya no, o que han llegado hasta nuestros días demediados, mutilados o tan profundamente modificados que apenas tienen que ver con su aspecto y uso inicial. Una labor de rastreo, análisis, documentación e incluso reconstrucción que ya llevó a cabo en el exitoso —y agotado— libro León perdido, referido a la capital leonesa pero que pedía a gritos continuación y ampliación. Y persiguiendo las huellas de las edificaciones olvidadas de todas las comarcas se encuentra este investigador y experto en urbanismo: acumula planos, fotografías y testimonios de castillos, palacios, iglesias, puentes y casonas que integrarán la segunda y provincial parte de este ambicioso proyecto y que prevé publicar a finales de año.

Un proyecto con raíces nada cortas, pues se remontan a 1974. «En ese año, varias personas vinculadas al Club Cultural de Amigos de la Naturaleza decidimos recorrer la provincia siguiendo el catálogo monumental de Gómez-Moreno. Fuimos pueblo a pueblo entre ese año y los tres siguientes, y en 1978, el Ministerio de Cultura convocó un concurso para realizar un catálogo de edificios de interés de toda España. Con el material que ya teníamos debajo del brazo, decidimos participar; en concreto éramos siete alumnos licenciados en Historia del Arte, Luis Pastrana y yo: hicimos dos grupos y nos dividimos la provincia —cuenta el autor—. De ahí salió una ampliación de lo estudiado por Gómez-Moreno, con edificios que no reflejó, y lugares por los que no pasó».

Finalmente, aquel trabajo no llegó a publicarse y dos años después de la aparición, en 1996, del que sería una serie de populares títulos firmados por Ponga, El ensanche de la ciudad de León, el editor Santiago García le propuso editar aquella vieja investigación. «Pero en 2001 murió Santiago y volvió a quedar aparcado el proyecto. Además, yo consideraba que no se podía dar a imprenta, en ese momento, lo estudiado hacía más de veinte años sin una intensa actualización», reflexiona para este periódico el escritor. «Por eso, lo que hice fue dejar el material en el ILC y en el Museo de León, para que quede allí documentado, pero he seguido viajando y tomando notas», prosigue. La idea, ahora, de completar la investigación ha venido dada también por el hecho de que León perdido (Colegio de Ingenieros Industriales de León, 2009) se agotó y resulta imposible reeditarlo por desaparición física de la empresa encargada de la edición —con todos sus archivos—. «He notado que es una obra que interesa mucho a la gente —añade—; por ejemplo, me han dicho que es uno de los más solicitados en la Biblioteca Pública, de ahí que en esta continuación haya decidido incluir un capítulo donde sintetizo los contenidos de aquel otro volumen».

El nuevo libro lo editará el sello Cultural Norte y aportará no sólo fotografías antiguas y actuales de los edificios analizados sino también recreaciones elaboradas por el propio Ponga, autor de numerosas maquetas expuestas en varios centros culturales y de la gran maqueta en bronce, en la plaza de San Marcelo, homenaje a los dos milenios de la ciudad. «El lector podrá comprobar cómo eran, al completo, monasterios como el de San Pedro de Eslonza, Santa María de Sandoval o el de Carracedo gracias a estas ilustraciones», ejemplifica, y habla también de iglesias desaparecidas (o tiradas abajo sin demasiado motivo, como la de San Justo de la Vega); de pueblos enteros inundados o abandonados; de palacios como el de Riolago de Babia («donde un particular lo recupera y mantiene, y luego viene la Junta y lo destroza», denuncia); de inmuebles de los que no queda una sola piedra, caso del convento de Carmelitas de La Bañeza, que no menciona Gómez-Moreno; de edificios trasplantados a otro lugar alterando considerablemente su discurso artístico, como el gran palacio de los marqueses de Prado, hoy Hospital de Regla; de arquitectura tradicional fulminada, como las antiquísimas casas de horca de la Montaña Oriental («la casa que se empezaba por el tejado», define), sobre la que lanza la idea de alzar una réplica («o maqueta 1:1») en el nuevo Riaño; de puentes, castillos, cárceles... e incluso de joyas que estuvieron a punto de venirse abajo pero que no lo hicieron gracias a la insistencia «de personas como el alcalde de Grajal de Campos» con respecto al renacentista palacio de la villa.

Siempre vehemente defensor del legado histórico leonés, Juan Carlos Ponga resume la muchas veces desdichada situación de sus monumentos con esta reflexión: «Si no valoramos nuestro patrimonio, tampoco podemos obtener recursos de él. Debemos defenderlo, primero porque es nuestro; y segundo, porque nos puede proporcionar recursos el hecho de mantenerlo y de explotarlo —expone—. Sin embargo, aquí lo hacemos al revés, antes que nada nos preguntamos, escépticos: «¡Pero quién va a querer ver esto!».

Y entre los desmanes cometidos, destaca el desarme de la singularísima línea de baldes mineros que iba de Páramo a Tormaleo, de otros puntos del valioso patrimonio minero leonés, en estos mismos momentos víctimas de la piqueta, o de los trenes Ponferrada-Villablino o el ‘tren burra’ «cuando en toda Europa se están recuperando trenes turísticos».

Castillo de Cornatel. El autor incluirá alzados y recreaciones que mostrarán cómo eran, originalmente, algunos monumentos. J. C. PONGA

Pueblo semiabandonado de Quintana de la Peña. JUAN CARLOS PONGA

Iglesia románica de Láncara, en su día víctima de saqueos. JUAN CARLOS PONGA

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