CULTURA ■ ARTE
Amapolas nacidas de la niebla montañesa
El pintor alicantino Carlos Sempere expone sus óleos sobre Picos de Europa en la Fundación Vela Zanetti
Uno de los cuadros que pueden verse en la Fundación Vela Zanetti hasta el 23 de mayo. CUEVAS
El pintor alicantino Carlos Sempere presenta estos días en la Fundación Vela Zanetti una muestra de los cuadros que ama. «Estas obras representan mis sueños sobre el paisaje de los Picos de Europa. Son lienzos en los que he depositado muchas emociones y que he decidido guardar para mí. Son obras que conservan momentos importantes de mi vida, que atesoran emociones y sensaciones que no se repetirán nunca».
El artista, un grande en las galerías comerciales, ha querido mostrar una docena de sus cuadros en la humilde y recoleta galería del Corral de Villapérez porque en alguna ocasión tenía que brindar al público la oportunidad de contemplarlos.
Carlos Sempere es pintor de paisajes, le encantan los verdes prados poblados de amapolas, los riachuelos que discurren cantarines entre las rocas, los árboles que proyectan sombras verdes sobre el verde de la hierba. Pero especialmente es pintor de peñas, de altivas montañas cubiertas por el blanco manto de la nieve. Por eso ha trasladado su hogar y su estudio desde las soleadas costas levantinas a los umbríos valles de los Picos de Europa. El artista, además, lanza un mensaje a los posibles espectadores de su muestra: «Me gustaría conocer sus almas —dice—, mirarles a los ojos. Como artista quisiera buscar su ángel, mezclar mi alquimia con la magia que ellos sin duda llevan dentro. Es el paisaje el que nos une y nos transporta a lugares imposibles. Allí donde los hombres intentan compartir sus emociones, sus vibraciones, donde podemos evadirnos de la realidad que nos aprisiona. Gracias a estas imágenes podemos soñar con los ojos bien abiertos, olvidarnos de nuestro nombre y compartir la belleza de estos montes».
Y los colores aparecen velados por la niebla. Y el blanco de la nieve estalla esplendoroso. Y los verdes campos son como cúmulos de esmeraldas. Y los rojos corazones de las amapolas entonan una melodía de potentes latidos. Y el agua, siempre el agua, entona su interminable canción uniendo las cumbres con los valles. La de Carlos Sempere es una pintura que solamente tiene un mensaje: la belleza del paisaje.
Y el pintor resume: «Soñad despiertos y cuando abráis los ojos sorprendeos, por favor; olvidaos de todo y admirad. No perdáis detalle. Formad parte de lo mío y seremos, cada día más, grandes defensores de la naturaleza».