Obras ‘urgentes’ en la muralla que se cayó hace año y medio
Comienza la restauración del cubo de Conde Rebolledo, que tras los trabajos podrá contemplarse desde una zona ajardinada.
Los trabajos en la muralla que discurre por Conde Rebolledo han comenzado tras desplomarse hace año y medio un cubo de la fortificación tardorromana. RAMIRO
verónica viñas / Álvaro caballero | león
Las obras eran urgentes, pero han tardado año y medio. En todo este tiempo ha sido un ‘milagro’ que quede algo en pie de la muralla que se desplomó en Conde Rebolledo. El cubo S-6, apuntalado desde hace 18 meses, estuvo sostenido durante décadas por dos ‘chamizos’ que, al ser derribados, provocaron a su vez el derrumbe de este torreón. Se trataba de dos inmuebles ruinosos, ubicados en los números 4 y 6 de la Calle Conde Rebolledo, propiedad de la Fundación Octavio Álvarez Carballo, que el Ayuntamiento demolió de manera subsidiaria.
El 23 de marzo del año pasado, durante los trabajos de derribo de estos dos antiguos comercios, parte del forro medievales del cubo y de su núcleo se desplomaron. La Comisión Territorial de Patrimonio tardó dos meses en contestar y cuando lo hizo fue para no autorizar el plan propuesto por el Ayuntamiento para sustentar el lienzo y el cubo de la muralla. El hecho de que la muralla sea de titularidad estatal también retrasó una rápida intervención, ya que el Ministerio de Cultura se tomó también su tiempo para autorizar la rehabilitación.
Los trabajos de restauración, adjudicados a la empresa Valuarte Conservación de Patrimonio SLU por 189.000 euros y un plazo de ejecución de seis meses, dejarán visible por primera vez en siglos uno de los cubos más enigmáticos de la fortificación romana. Desde el siglo XIV el cubo S-6 es conocido como ‘Torre derribada’. La ‘piel’ que contemplamos ahora del cubo es medieval, pero los laterales, al igual que el interior, podrían contener elementos romanos. Habrá que esperar al informe de los arqueólogos para averiguarlo.
Una de las grandes incógnitas es si se trata de un cubo semicircular, como los que discurren por la Calle Ramón y Cajal, pese al drástico rebaje que habría sufrido en la Edad Media; o bien podría ser una torre cuadrangular, del estilo de la de los Ponce, situada entre Caño Badillo y Serradores.
La intervención en Conde Rebolledo, junto a la que se está llevando a cabo desde hace dos meses en la Era del Moro, permitirán recuperar dos de los ‘puntos negros’ de la muralla, sin duda uno de los monumentos peor tratados del Patrimonio nacional. Sólo en los últimos años —y, en algunos casos, demasiado tarde— las administraciones parecen hacer caído en la cuenta de la importancia de una muralla tardorromana que, por extensión, es la tercera del país, tras las de Lugo y Ávila. El Plan Director de las Murallas de León, redactado hace once años por el arquitecto Melquíades Ranilla, apenas se ha cumplido en una mínima parte. Todo dependerá de las inversiones que el Ministerio de Cultura, el Ayuntamiento de León o la Junta estén dispuestos a comprometer. En primavera, teóricamente, León ‘estrenará’ visión del cubo de Conde Rebolledo y el adarve de la muralla que discurre por Era del Moro podría ser paseable.