«La cultura es el ADN del pueblo y aquí la hemos dejado de lado»
ROBERTO ENRÍQUEZ / ACTOR

El actor leonés protagoniza ‘Todo por el juego’ y ‘Gigantes’ y vendrá a León con la obra teatral ‘La vuelta de Nora’. SERGIO LARDIEZ
Roberto Enríquez ambiciona presidir el club de fútbol de León. El actor de Fabero no es fanático de este deporte, pero en Todo por el juego, serie ambientada en León y que arrasa en Sudamérica, encarna a un empresario que arriesga su patrimonio por el club. Amaños de partidos, apuestas, sicarios y corrupción son algunos de los ingredientes de la serie dirigida por Calparsoro que aún no se ha visto en España. No es su único proyecto. Enríquez vendrá a León y Ponferrada con la gira de la obra teatral 'La vuelta de Nora', que protagoniza junto a Aitana Sánchez-Gijón.
—¿Alguna vez se imaginó de presidente del club de fútbol de León?
—Nunca me lo imaginé. El fútbol nunca ha estado dentro de mis aspiraciones; y la presidencia, aún menos.
—¿No le gusta el fútbol?
—No es que no me guste, pero no soy un fanático. Lo sigo porque el fútbol rebasa lo deportivo y es difícil sustraerse a lo que pasa en el fútbol, que además de un deporte es un negocio muy lucrativo y muy influyente.
—¿Es de algún equipo?
—No. Esto a los atléticos les puede parecer mal, pero soy del equipo de los que no les gusta el fútbol, del Atlético de Madrid. No lo digo con retranca, simplemente el equipo tiene algo de épico o lo tuvo en sus aficionados y en su forma de vivir el fútbol, perdieran o ganaran. Más allá de eso, no simpatizo con ningún equipo.
—Su papel es el de un hombre que quiere cambiar las cosas pero acaba en el lado oscuro...
—Es uno de esos personajes que abanderan la lucha contra la presidencia corrupta. Sus aspiraciones son cambiar las cosas, pero en el camino se va encontrando con muchas complicaciones. Arriesga su patrimonio y sus negocios para salvar al club y en un momento determinado se ve entrampado. Podría haber perdido todo excepto la honorabilidad, pero decide entrar en el lado oscuro y corromperse.
—¿Le ofrecieran el papel por ser de León o fue casualidad?
—Fue casualidad. En Todo por el juego la acción se desarrolla en un equipo de segunda división y en una ciudad de provincias. Yo creo que eligieron León como podían haber elegido cualquier otra.
—La serie arrasó en Sudamérica. ¿No se va a ver en España?
—Sé que están en negociaciones con plataformas y cadenas. Creo que hay intención de que se vea en España. En Latinoamérica sí ha sido un zambombazo y para DirecTV ha sido lo más visto en su historia.
—La serie la dirige Daniel Calparsoro y el guion es de Eduardo Sachieri, autor de ‘El secreto de tus ojos’, con la que Argentina ganó el Oscar. Buen equipo, ¿no?
—Sí, tiene un equipo muy potente. Sachieri hizo el guion a partir de la novela de Javier Tebas, aunque luego hubo otro equipo de guionistas. Calparsoro es un cineasta que rueda como pocos. El resultado es un producto yo creo que muy interesante.
—Esta semana estrena ‘Gigantes’, ¿es otra más de narcos?
—No. La protagonista es una familia que se dedica al menudeo. El patriarca (José Coronado) es un anticuario y las antigüedades que vende tienen cosas dentro... Los tres hijos seguirán el negocio cuando fallece el padre. Es la historia de una saga familiar, contada como un thriller de una forma magistral.
—¿Se están haciendo mejores series que cine?
—Hay cine maravilloso y viceversa. Algunas han tomado la delantera al cine en cuestión de riesgo a la hora de contar historias e incluso en la forma de hacerlo. Hubo un tiempo en el que el cine y la televisión estaban bastante distanciados; ahora, la puerta que las separa está bastante abierta.
—¿Está enganchado a alguna?
—Veo unas cuantas. Acabo de ver El día de mañana. Lo bueno que tienen las plataformas es que puedes ver cuatro capítulos seguidos o ventilarte una serie en poco tiempo.
—Hace cine, televisión, teatro. Está entre el 8% de actores que pueden vivir de la profesión...
—En realidad son un 3% los que vivimos de ella. Hay otro 30% que necesita otros trabajos. Realmente, soy muy afortunado.
—¿Veremos en León ‘La vuelta de Nora’?
—Sí. Vamos a hacer una gira espectacular y un fin de semana iremos a Ponferrada y a León.
—¿Qué le pediría al ministro de Cultura?
—En su corta vida como ministro me gusta los pasos que está dando. La cultura es el ADN del pueblo y aquí la hemos dejado de lado. Para los ministerios siempre ha sido la ‘maría’. A la cultura hay que darle impulso, porque es básica y crucial. Hay que defenderla, darle dinero y espacio. Estoy seguro de que el ministro de Cultura, vista su trayectoria, está en eso. Igual habría que decírselo al presidente y a los políticos del Parlamento para los próximos gobiernos. La cultura debería ser una cuestión de Estado y no política.
—¿Qué está rodando ahora?
—Estoy rodando una serie muy especial. Se llama El embarcadero, de Vancouver, la misma productora de La casa de papel, y con Alex Pina al frente, con el que ya trabajé en Vis a vis. Es una serie muy diferente por la forma en que está rodada y por la temática. Se desarrolla en la Valencia city y en la rural. Todo comienza cuando un hombre muere y la mujer al recoger sus objetos personales descubre que hay dos móviles; uno contiene fotografías con otra mujer y una hija. A partir de ahí empieza un periplo por averiguar si se suicidó o le suicidaron. Con esta serie vamos a ir al Festival de Cannes, igual que Gigantes fue al Festival de San Sebastián.
—Comparado con lo que se hace en Estados Unidos o Gran Bretaña, ¿cómo está la ficción en la España?
—La ficción En España tiene una musculatura impresionante. La próxima sede de Netflix se va a ubicar en España y eso no es una casualidad. Vis a vis fue una de las primeras series que se veía en abierto en Channel 4 subtitulada. Con muchas series hemos ido poniendo una pica en Flandes, como con La casa de papel. La ficción española no sólo se ve en los países sudamericano, sino en Europa y me atrevería a decir que en todo el mundo. En España tenemos cierto complejo, tienen que reconocernos fuera para que nos lo creamos.
—¿Se queda con la televisión o el teatro?
—Me gusta hacer las dos cosas. La forma de construir los personajes es distinta. En teatro cada día encuentras cosas, vas poniendo capas; en el cine o la televisión el día de rodaje no vuelve a repetirse, es un tren que pasa y tienes que coger en marcha. Me encanta esa adrenalina, pero también me gusta la cocina a fuego lento. Pese a ser el mismo oficio, son diferentes. Espero no dejar de hacer teatro. Lo que intento es elegir proyectos que me apasionen y que pueda defender con toda el alma.
—¿Tiene algún proyecto de cine a la vista?
—Sí, tengo dos películas. Una con Rodrigo Rivas, con el que ya he trabajado; y la otra, con un director nuevo.
—¿Qué le parece que el Teatro Emperador lleve más de una década cerrado?
—Que un teatro lleve cerrado ese tiempo es una lástima. Se abren muchos centros que sirven para todo, pero la mayoría no sirven para hacer teatro, mientras que los teatros clásicos tienen un diseño perfecto. Los teatros tienen que estar abiertos y con programación. Espero que el Emperador se abra pronto.