Con un pan y un diario bajo el brazo
El Musac abre una exposición dedicada al clarividente creador alemán Wolf Vostell El Diario de León de hoy se convertirá en una pieza artística más de esta muestra.
El vehículo que hoy será cubierto de dos elementos tan cotidianos como barras de pan y periódicos del día. FERNANDO OTERO
e. gancedo | león
Quizás porque abordó aspectos que a todos afectan —las pasiones, las preocupaciones del ser humano y ese tan cierto riesgo de despersonalización que la sociedad moderna procura—, lo cierto es que resulta complicado pasar de largo ante las obras de Wolf Vostell (1932-1998). Sucede con Vida=Arte=Vida , la amplia muestra que el Musac leonés abre hoy al público y en la que el crítico y multiforme mundo creativo de este artista alemán muy vinculado a España se despliega con el hombre y su inseparable sentido estético como núcleo, referente y meta.
Solo con reproducir algunas de las frases que pronunció o escribió en vida basta para dar cuenta de su humanismo y de la concepción del arte de este creador nacido en Leverkusen, enamorado de una extremeña cuando vino a estudiar las obras de Zurbarán y que en el pequeño pueblo de Malpartida de Cáceres tiene un asombroso museo dedicado a cultivar su legado: así, decía que la mayor obra de arte no era otra que el propio hombre y que el arte «que no hace amigos no es arte». Otra profunda reflexión, «son las cosas que no conocéis las que cambiarán vuestra vida», impresas en los periódicos de papel leoneses en su edición de hoy, harán de todos los ejemplares del Diario de León una pieza artística más. Durante la mañana, antes de la apertura de la exposición, trabajadores del museo cubrirán con periódicos y barras de pan (otro elemento icónico de Wolf Vostell, sinónimo de energía, cotidianeidad y memoria) un viejo y accidentado automóvil.
Manuel Olveira en su doble calidad de director del museo y comisario de la muestra, y el director del Museo Vostell Malpartida, José Antonio Agúndez, ofrecieron todos los detalles de un montaje instalado al cumplirse 20 años de la muerte de Vostell y 40 de la destacada exposición Bilder 1959-1974 en el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid. Y no olvidaron explicar el título de esta antológica, Vida=Arte=Vida , otra de las convicciones de un creador para quien todos los sonidos y percepciones, incluido el ruido, tenían un sentido estético —una de las pruebas está ahora en el Musac, en su Sinfonía para 40 aspiradores —. Y es que la intención de la exposición es, como aseguró Olveira, «hacer justicia» a un artista pionero que comenzó su carrera poco antes de los años sesenta y cuyas exploraciones han resultado «fundamentales para entender lo que está ocurriendo, hoy, en el arte contemporáneo».
La unión entre arte tradicional y tecnología con, por ejemplo, el televisor que engarza en un cuadro (Transmigración III ); sus famosos dé-coll/ages , inversos al collage, donde borra y retira en vez de pegar; y su aguda conciencia crítica —por ejemplo, contraria al exceso de consumo— son elementos perfectamente representados en la muestra con obras de museos nacionales y también en manos privadas que, en algunos casos, se muestran por primera vez. Otros, en cambio, están presentes por medio de fotografías y documentos: así, sus trabajos en torno al diseño y la tipografía, y sobre todo esos coches, trenes, objetos diversos y hasta partes del cuerpo humano que ‘cementaba’ como símbolo del aprisionamiento al que se somete al hombre actual. Su amplio archivo personal está, asimismo, incluido en la propuesta. Vostell veía «creatividad en todo lo que le rodeaba», añadió Olveira, quien habló de su adscripción al movimiento Fluxus, partidario de la total democratización del arte, y de la «complejidad» de su producción, que incluye pintura, escultura, instalación, vídeos y huellas de happenings como el titulado 130 Km/h , donde lanzó una locomotora a esa velocidad contra un coche —el estado final del vehículo puede contemplarse en uno de los patios del museo—, y que fue un intento de hacer partícipe a los observadores «de un accidente en vivo», como aclaró José Antonio Agúndez.
El director del museo extremeño abundó en el idilio que Vostell mantuvo con España y cómo en los años finales del franquismo se encontró con un pueblo que en su mayor parte no entendía el arte que él hacía pero que lo «toleraba» y que se puso a su disposición para ayudarlo en sus creaciones al aire libre, algo reflejado en curiosas fotografías-testimonio. A la presentación acudió también Rafael Vostell, hijo del artista, quien agradeció a las instituciones la colaboración demostrada.
Actos paralelos
Con motivo de la inauguración de la muestra, que tendrá lugar hoy sábado a las 17.00 horas, Manuel Olveira ofrecerá una visita guiada y gratuita a las 19.00. Además, la entrada al museo será gratis durante los días de hoy y de mañana. Con motivo de la exposición, además, el 23 de febrero tendrá lugar la representación del acto final de la ‘ópera fluxus’ El jardín de las delicias , concebida por Vostell y que se ejecutó por primera vez en 1982.