LOS OSCAR 2019
‘Green Book’ gana el pulso a ‘Roma’
Alfonso Cuarón se tuvo que conformar con los Oscar al mejor director, fotografía y película de habla no inglesa El español Sorogoyen se fue de vacío en una gala vacua y tediosa.
Los intérpretes Emma Stone, Billy Porter, Amy Adams y Charlize Theron. ETIENNE LAURENT/ E. FLORES
Los Oscar que iban a hacer historia con Roma, una cinta en español producida por una plataforma de streaming, lo hicieron al premiar a siete cineastas negros, un récord en la historia de los premios. Green Book se hizo con el galardón a la mejor película mientras Alfonso Cuarón se tuvo que conformar con el de mejor director, además del de mejor fotografía y película de habla no inglesa para una cinta de Netflix, cuya revolución tendrá que esperar. Fue una ceremonia tediosa, sin apenas momentos de emoción, en la que se habló en español y que tuvo en las reivindicaciones raciales y los mensajes anti-Trump un tibio contenido político que se impuso al espectáculo.
La cosa empezó con Brian May y Roger Taylor sobre el escenario dando paso a Queen, esto es, lo que queda del grupo con el cantante Adam Lambert reemplazando a Freddie Mercury e interpretando We Will Rock You y We Are the Champions en versiones recortadas. Un recordatorio de que Bohemian Rhapsody, ‘biopic’ del cantante, se ha convertido en un fenómeno global que ha recaudado más de 750 millones de dólares. Fue un comienzo pobretón, un aviso de que la ceremonia iba a ser concisa y que transcurriría a toda pastilla. Fue una mera sucesión de premios sin chispa ni momentos álgidos. Se echó de menos un presentador que diera empaque y continuidad, aunque fuera para ponerlo a caldo como suele suceder. «No hay presentador esta noche, no hay categoría a mejor película popular, y tampoco México va a pagar el muro», soltó la actriz Maya Rudolph, poco antes de que Regina King recogiera el primer Oscar de la noche, el de mejor actriz de reparto por El blues de Beale Street. La primera película en disfrutar las mieles del éxito fue Black Panther, que enlazó la estatuilla al mejor vestuario con la de diseño de producción. Son los primeros galardones para los estudios Marvel por una cinta de superhéroes con mensaje de reivindicación racial. El primer Oscar de Roma fue el de mejor fotografía para el propio Alfonso Cuarón: el cineasta mexicano optaba a cuatro Oscar para él solito. Los dos Oscar de edición y mezcla de sonido correspondieron, cómo no, a Bohemian Rhapsody por combinar la voz del actor Rami Malek con los temas de Queen. Después cayó el de mejor montaje, un hecho curioso ya que la cinta no se sabe muy bien quién la ha dirigido: si Bryan Singer, despedido a mitad de rodaje, o el realizador que le reemplazó, Dexter Fletcher.
«No hay olas, sino el océano, dijo Claude Chabrol al hablar de la Nouvelle Vague», recordó Cuarón en su discurso de agradecimiento por el Oscar a la mejor película en habla no inglesa. Y Mahershala Ali, que ya ganó el Oscar de reparto por Moonlight, se convirtió en el primer actor negro con dos premios en esta categoría por dar vida al pianista atormentado y talentoso de Green Book, la fábula buenrollista que apela a la reconciliación racial en Estados Unidos y que se llevó asimismo el premio al mejor guion original antes de convertirse en la gran triunfadora. Su compañero en el filme, Viggo Mortensen, se golpeaba el corazón complacido en su asiento junto a su compañera, la actriz Ariadna Gil.
Los tres Oscar de Black Panther (vestuario, diseño de producción y música) y el de Ali recordaban la presencia afroamericana en un Hollywood que todavía sufre críticas por su falta de diversidad. Cómo estaría de aburrida la veloz ceremonia que el momento más emocionante llegó con la actuación de Bradley Cooper y Lady Gaga, que bordaron su interpretación de Shallow, el tema de Ha nacido una estrella que recibió, como estaba cantado, el Oscar a mejor canción: «Si tienes un sueño, lucha por el», animó llorosa la cantante. El único español en los premios, Rodrigo Sorogoyen, cayó en el apartado de cortometraje de ficción, donde competía con Madre, ante Skin, la crónica biográfica de un supremacista que se aparta del odio y la violencia. Por su parte, Samuel L. Jackson se volvió loco al anunciar el Oscar al mejor guion adaptado para Spike Lee por Infiltrado en el KKKlan, el segundo que recibe tras el honorífico de 2016. El cineasta pronunció el discurso más incendiario de la noche. Recordó el genocidio del pueblo negro, a sus antepasados esclavos y llamó a estar «en el lado correcto de la Historia» en las próximas elecciones, que están a la vuelta de la esquina: «Hagamos lo correcto entre el odio y el amor». A esas alturas, Trump ya debía de haber apagado el televisor.