EL RECONOCIMIENTO DE LA UNESCO
Un movimiento juvenil que es mucho más que música
JUVENTUDES MUSICALES. Llevar la música a los jóvenes es el objetivo principal de esta agrupación mundial de marcado carácter social que nació en la desmoralizada Bélgica de la II Guerra Mundial y que tiene, desde hace más de veinte años, una sede en León en la que comparten experiencias cerca de 200 personas.
Una imagen de la banda de música de Juventudes Musicales durante una de sus actuaciones. JJ MM
Es el movimiento cultural juvenil más importante del mundo, según la Unesco. Pero más que un movimiento, Juventudes Musicales es una revolución. Aquí no se enseña música, aquí se siente y se deja que recorra el cuerpo de quien tiene entre sus manos un instrumento o de quien pone la voz.
Todo surgió durante la II Guerra Mundial, cuando la desmoralizada juventud de la Bélgica ocupada necesitaba un ideal alrededor del cual agruparse. Éste germen se ha ido extendiendo como modelo de organización juvenil hasta estar presente en cincuenta y cinco países y contar con más de cuarenta secciones nacionales federadas. En este extenso listado también está España, a donde llegó en 1952 y donde funciona como asociaciones locales o federaciones territoriales. En ellas caben todas las músicas, desde la clásica o el jazz hasta las músicas del mundo.
En León tiene a sus espaldas veinte años de trayectoria y aquí también surgió de la necesidad, pero de la de dar cobertura legal a una orquesta que no cuadraba en el conservatorio. «Nos independizamos, formamos una asociación y nos integramos en Juventudes Musicales de España», explica Juan Luis García, presidente de este movimiento en la provincia y encargado de la orquesta. Les pareció una buena idea porque, además de permitirles hacer lo que más les gustaba, podían beneficiarse de muchos programas relacionados con la música y pertenecer a una organización internacional.
Representación de la zarzuela ‘La verbena de La Paloma’. JJ MM
Si hay algo que ha marcado a Juventudes Musicales es la opera infantil Brundibar compuesta por Hans Krasa en 1938. Fue estrenada en el campo de concentración de Terezin, al norte de Praga, en plena ocupación alemana e interpretada por niños en un orfanato judío. Muchos años después, Juventudes Musicales de Alemania recuperó aquella partitura para que los niños alemanes supieran lo que había pasado durante los años que duró la Segunda Guerra Mundial. Sus notas han vuelto a ser interpretadas en multitud de ocasiones desde entonces, siempre con el mismo carácter social de entonces. Un aspecto, el social, que es una de las señas de identidad de Juventudes Musicales, que tiene entre sus objetivos llevar la música a la gente joven.
LA AUTONOMÍA, UN REQUISITO
En esta asociación leonesa tiene cabida cualquiera que toque un instrumento o que cante. El único requisito es ser autónomo, pues aquí no se enseña a tocar, sino a participar y formar parte de un todo y saber leer una partitura. «No damos clase, pero ofrecemos a todo el que quiera la posibilidad de formar parte de un grupo, de participar en concursos y tocar junto a otras agrupaciones musicales que contribuyen a la difusión de la música», explica la García. Los premios de Juventudes Musicales permiten a los ganadores darse a conocer en otros lugares y ganar experiencia. Músicos punteros como Judith Jáuregui o el cuarteto Gerhard pana pasado por León como escala en su gira tras hacerse con alguno de los premios.
En León, esta bonita historia comenzó con una treintena de personas que 1998 formaron la Orquesta JJ MM, y a principios de 1999 firman el convenio que les vincula a la Universidad de Leon. A partir de ahí, a finales de 1999 fundan la Banda de Música, con instrumentos de viento y percusión y, posteriormente, en 2003 se integra el Coro Ángel Barja. En 2011 se forma el coro juvenil Ángel Barja. A partir de ahí, formaron una banda de viento y percusión en una asociación de la que pasaría a formar parte, en 2011, el coro juvenil Ángel Barja, su buque insignia Ahora, 180 músicos dan forma a Juventudes Musicales de León.
Sus actividades de desarrollan de septiembre a junio y cuentan con la financiación de la Universidad de León gracias a un convenio de colaboración que comenzó en el año 99 y que se ha ido renovando desde entonces. Gracias a este acuerdo, disponen también de locales donde ensayar los conciertos y realizar sus actividades. Este afán de colaboración lo desarrollan con otras tantas instituciones y asociaciones tanto dentro como fuera de la provincia. Además, ha participado en muchos proyectos audiovisuales como el corto Broken wire que llegó a los Premios Goya o La Proeza, que se estrenó el año pasado. Además, han puesto música a la banda sonora original de Fumata blanca, una película que estuvo en el Festival de Cine de Málaga y organizan el memorial anual Diego Pérez, entre otros.
Hasta aquí llegan alumnos del conservatorio, de escuelas musicales o músicos particulares y autodidactas. Todos tienen cabida en esta agrupación que tantas alegrías ha dado a los amantes de la música.