Patrimonio
León huele a chamusquina
La Catedral, San Isidoro, la Plaza Mayor y varias iglesias han sufrido incendios a lo largo de su historia.
Imagen de la Catedral tras el incendio sufrido en 1966
Prácticamente no se libra ningún monumento. Los principales edificios históricos de León han sido pasto de las llamas en algún momento. El gran incendio de la cubierta de la Catedral, el 29 de mayo de 1966, fue el más sonado. Pero no el único; tampoco en el templo gótico, que un siglo antes ardió en un incendio en el que hubo víctimas, tal y como relató el obispo Luis Almarcha al día siguiente de que el tejado de la Pulchra quedara completamente carbonizado.
El yacimiento de Lancia se quemó el año pasado. RAMIRO
La llamas también alcanzaron a San Isidoro e iglesias como la de San Martín, así como monasterios y castillos de toda la provincia. Si el Palacio Episcopal de Astorga no hubiera quedado reducido a cenizas en 1886, Gaudí nunca hubiera construido un ‘sustituto’. Las tropas francesas dejaban tras de sí tierra quemada y desolación según avanzaban hacia el Oeste, en pos del ejército inglés. Convirtieron el Panteón Real de San Isidoro en un establo e incendiaron la Iglesia. La artillería de las huestes napoleónicas alcanzó de lleno a la catedral de Astorga antes de la capitulación de la ciudad, dañando especialmente el claustro. El convento de San Francisco de la capital maragata fue destruido en el siglo XVIII por un incendio y reconstruido por completo.
El Palacio de Gaviria erigido en el siglo XVII y actual sede del Colegio de Arquitectos fue restaurado en 1943 por Cárdenas tras sufrir un incendio en enero de aquel año. Tres años después ardía la Plaza Mayor. Las llamas comenzaron en un almacén de tejidos situado en el número 15. El fuego se propagó rápidamente a los números 12, 14, 16 y 17, ante la atónita mirada del gobernador civil, el célebre Carlos Arias Navarro. Esta plaza parecía estar maldita, quizá porque este enclave se comenzó a construir a raíz de un primer incendio ocurrido en 1654. Nuevamente las llamas arrasaron parte de ella en 1695. Tras 19 años de construcciones y derribos, en 1677 se inaugura la reluciente Playa Mayor —actualmente la sexta más antigua de España—, inspirada en la de Madrid, inaugurada 60 años antes por Felipe III.
Vista trasera de la Catedral de Astorga, que se quemó por la artillería de las tropas de Napoleón . RAMIRO
El palacio de Doña Berenguela, engullido en el patio del colegio de las teresianas y único monumento nacional cerrado al público, fue construido durante el reinado de Alfonso VII y forma parte de un palacio del que tan sólo se conserva una de las torres. Dicen que allí se celebró, en el año 1144, la boda de la infanta doña Urraca, y que fue morada real hasta que a finales del siglo XII sufrió un incendio provocado por los enfrentamientos que en esta época se produjeron con los albigenses, la llamada ‘cruzada cátara’, relatada por el obispo Lucas de Tuy en su libro De altera vita fideique controversiis adversus Albigensium errores.
En 1986 un fuego destruyó gran parte del monasterio del siglo XIII de Villoria de Órbigo, habitado entonces por trece monjas de clausura. Al intentar sofocar el incendio, que se inició en el desván, resultaron heridos un vecino y un bombero. Al final, solo pudieron salvar la iglesia. La biblioteca, repleta de códices medievales, así como valiosas tallas de madera y una cruz de oro y marfil donado por Isabel la Católica perecieron entre las llamas.
El 22 de julio de 1905 un devastador incendio reducía a escombros el palacio que los Quiñones erigieron en el señoría de Riolago de Babia.
Los vecinos de Cueto tuvieron que reconstruir ellos mismos la iglesia de esta localidad, que ardió en 1972. El nuevo templo se inauguró quince años después.
En octubre del año pasado un incendio rodeó el yacimiento de Lancia. Las llamas chamuscaron la maleza, pero no llegaron a dañar los vestigios romanos.
La Guerra de la Independencia causó estragos en el castillo de Alija del Infantado. En 1808 fue incendiado por las tropas inglesas. En 2001 un incendio provocado por las velas de una ofrenda dejaban sin cubierta la iglesia de Lillo del Bierzo. Ese mismo año ardían los establos del convento de las carmelitas de Grajal de Campos como consecuencia de un rayo. Siete años después estas monjas cerraban el edificio y se llevaban las obras de arte a Toledo. En Ponferrada, tanto el Castillo de los Templarios sufrió en los años 90 un susto en los 90 debido a la quema de maleza del interior. Años antes había ardido la iglesia del Carmen.
‘Notre Drame’
La destrucción de Notre Dame, que se convirtió en ‘Notre Drame’, ha hecho reaccionar al Gobierno central y a la Junta. Tanto el ministro de Cultura, José Guirao, como el director general de Patrimonio de la Junta, han admitido que no se pueden proteger los monumentos al cien por cien y han anunciado planes inmediatos para revisar las catedrales y los Bienes de Interés Cultural. El subdirector general del Instituto de Patrimonio Cultural de España, Javier Rivera, ha reconocido que los monumentos españoles correrían el mismo riesgo que la catedral de Notre Dame de París si sufrieran «un infortunio».
El coordinador del Departamento de Conservación Preventiva, Área de Investigación y Formación del Instituto de Patrimonio Cultural de España (IPCE), Juan Antonio Herráez, ha señalado en declaraciones a Europa Press que en los edificios históricos que tienen «cierta antigüedad» la instalación eléctrica es «un foco de problemas» y genera «riesgos importantes».
La reconstrucción de la mayoría de los monumentos leoneses que fueron víctimas del fuego, a excepción de la Catedral, fue lenta y costosa. En Notre Dame la recaudación ha sido cuestión de horas. De momento, la catedral de París ya tiene garantizados mil millones en donativos.