NUEVA OBRA
Lorenzana pone un broche «más digno» a la minería
El escritor leonés presenta ‘Relatos mineros’, que reivindica el oficio.
Juan Carlos Lorenzana. PEIO GARCÍA
Lugar: Casino Club Peñalba (Paseo de Papalaguinda).
Hora: 20.30.
«No nos merecemos este final que deja ver cómo que estamos matando al mundo. Nunca hemos negado la influencia negativa de la quema del carbón en el medio ambiente, no es una pelea mineros y medio ambiente, pero sí es una atrocidad que se nos culpe a los mineros de esto».Con esta premisa como ‘leitmotiv’, Juan Carlos Lorenzana, minero prejubilado de Ciñera de Gordón, ha sacado a la luz Relatos mineros, un libro «totalmente reivindicativo de la dignidad y el orgullo de ser minero y de las comarcas mineras», así como «de todas las personas», con especial hincapié en el «importantísimo papel» de la mujer, que «durante muchos años fue ninguneado, ocultado y del que ahora por fin se habla, porque sin ellas nada habría sido posible». Hoy presenta el libro, a las 20.30 horas, en el Casi Club Peñalba, acompañado por el crítico literario del Diario de León Alfonso García.
Un libro que surge como intento de poner un broche «un poco más digno» para la minería en España, con la idea de recopilar muchos recuerdos y memorias compartidas, que más allá de suponer una autobiografía en sí, podría ser considerado como ‘polibiográfico’, al tratar con él de dar a conocer qué era la minería «a toda esa gente que no conoce la minería ni la podrá conocer ya». Por ello, Lorenzana busca mostrar el trabajo en sí de los mineros, pero también dar un paso más y explicar cómo eran las comarcas, «todas bajo la influencia de la cultura minera, un imperativo imponían los empresarios y el estado cuando el carbón era necesario». De esta manera, en el propio prólogo de Relatos mineros, Lorenzana deja claro que «intentar explicar el laboreo técnicamente sería tedioso y muy minoritario», motivo por que con el libro trata de mostrar «qué éramos los mineros, cómo éramos capaces de aguantar, y cómo llegamos a la conclusión de juntos y solo juntos podríamos resistir».
Tristeza inmensa
Lorenzana siente una «tristeza inmensa» al ver en qué estado se encuentra ahora la comarca en la que ha vivido durante toda su vida, Ciñera de Gordón, especialmente porque le da pena «que el cierre de la minería haya sido por la puerta de atrás y mediante engaños».
Para el minero y escritor, la mayor tristeza es «la intoxicación que ha habido y que no se merecen los mineros» a los que históricamente se les «impidió que fueran otra cosa» porque «la mina era necesaria y el monocultivo laboral hizo que absolutamente todo pivotara alrededor de la minería sin posibilidad de la creación de otra empresa», ya que eso «podría cuestionar que la gente dejase la mina y se fuese a esa empresa porque para ganar lo mismo no te vas a jugar la vida bajo tierra».
Lamento por «ser acusados de ser lo que se les obligó a ser» en una zona donde «no se pudo desarrollar una industria alternativa» y tristeza por una cuenca que necesita «una solución de futuro» que no caiga en el error de «repetir el modelo pasado esperando resultados diferentes» para que las comarcas mineras que «no tienen ninguna posibilidad» cuenten con «una inversión de apoyo para que no mueran».