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La Rúa abre la intimidad de Roma a los leoneses

Una loba alumbró Roma y un lupanar pudo ser también el germen de la ciudad. Hace tan sólo siete días comenzó en el solar que albergó el palacio de los Trastámara, en La Rúa, una excavación arqueológica que puede desvelar de manera definitiva cómo se creó el vicus del campamento legionario

Imagen de los arqueólogos y trabajadores de la excavación en el solar de la calle de La Rúa esta misma semana. RAMIRO

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CRISTINA FANJUL | LEÓN
León

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Si el alumbramiento resulta feliz puede convertirse en la pieza que les falta a los arqueólogos e historiadores para cuadrar de manera definitiva el puzzle que las legiones romanas —la Legio VI Victrix y la Legio VII Gémina—levantaron en León y que aún no se ha resuelto. La excavación se inició hace una semana en la calle La Rúa y busca vestigios que demuestren que el campamento romano se convirtió en ciudad, cómo fue la historia de ese primer legionario que atravesó la muralla para trascender a la vida militar, que se mezcló con los indígenas y levantó lo que se conoce como vicus, el asentamiento provincial civil que fue desarrollándose alrededor de la guarnición militar y fue el germen del León actual.

Hasta el momento, ninguna excavación ha sido capaz de descubrir el vicus campamental, el lugar en el que vivía la población «civil» y en el que se encontraban los prostíbulos, las tabernas, y los comercios, el espacio donde los legionarios comenzaron a vivir en familia. La importancia que tiene descubrir dónde y cómo era este recinto no es baladí y podría deparar no pocas sorpresas. Un equipo de arqueólogos británicos descubrió hace diez años una fosa común con los restos de 97 bebés en un poblado de la época romana ubicado cerca del actual Londres. Las pruebas realizadas por los científicos apuntaban a que el enclave era un burdel en el que murieron todos los pequeños a las cuarenta semanas de gestación, justo después de nacer, por causas no naturales.

Pero, además, dar con el vicus podría desvelar si los legionarios vivían con sus familias o si se despedían de ellas con la puesta de sol. Asimismo, es posible que en esta zona hubiera un foro, templos, termas, posadas, talleres, establecimientos artesanales, las casas de nobles ciudadanos, templos y lugares de culto, así como algún edificio público.

Las catas, dirigidas por Rodrigo Garnelo Merallo y codirigidas por Francisco Javier Marcos, se prolongarán al menos durante un mes en una extensión de cincuenta metros cuadrados. Si bien es demasiado pronto para saber si aparecerán restos de la vida familiar de los habitantes del vicus, lo más probable es que la excavación llegue a esos niveles estratigráficos.

Esta zona del yacimiento de la ciudad, en la calle de La Rúa —junto al convento de las Concepcionistas— es además importante para explicar el desarrollo de la ciudad medieval puesto que en su seno se levantó el palacio de los Trastámara. De hecho, el palacio estaba ubicado en esta calle, en un solar que con toda probabilidad se extendía desde los actuales Gobierno Militar y el hotel Conde Luna hasta el convento de las Concepcionistas. Se empezó a construir hacia 1370 por Enrique II y, aunque llegaron muy pocos restos al siglo XX debido a continuas transformaciones y rehabilitaciones, sabemos que seguía un modelo de palacio urbano muy cercano a la estética hispanomusulmana.

Destaca Javier Pérez Gil, profesor de la Universidad de Valladolid y autor del libro El palacio real de León, que desde el siglo XVI y hasta el XX cumplió funciones de sede del Corregidor y del Adelantamiento del Reino de León, audiencia, alhóndiga, cárcel, fábrica, cuartel de infantería...

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«Podemos decir, sin duda, que se trató del edificio civil más importante de León desde la Baja Edad Media», asegura. Añade que en la década de 1940 se procedió a demoler lo poco que quedaba del entonces ‘cuartel de La Fábrica’, la última de sus funciones —continúa—. Tan sólo la Dirección de Bellas Artes se mostró sensible a su derribo y a la apertura de la actual calle General Lafuente, que además de destruir una parte de la cerca partió en dos el solar del antiguo palacio. Luego, en los sesenta, se construyeron sobre él el Gobierno Militar y el hotel Conde Luna.