Un desgarrador tributo en forma de libro
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El jueves 15 de agosto, a las 18.00 horas, en el Centro Cultural de las Tierras Bañezanas (Plaza Obispo Alcolea, 7), dentro de las actividades programadas del Art·Aero·Rap, el festival de arte urbano que se celebra desde hace seis años en la localidad leonesa, el reputado periodista Carlos Fresneda presentará su libro
Esta creación literaria, que jamás hubiera querido escribir el periodista, pretende ser un sentido tributo a Alberto, su hijo, que perdió la vida con 19 años en Londres hace un año atropellado por un tren cuando pintaba grafitis con dos amigos, que también perdieron la vida aquel fatídico día. Un libro que ha sido en parte terapéutico para el propio autor porque «duele contarlo, pero más aún no contarlo». Así, en este libro se «llora con palabras una ausencia» y se habla «sin tapujos» del duelo y de la idea de «no volver a besar a un ser querido». Una historia que no tiene, ni tendrá, un final feliz «pues trata de unos padres dolientes que se quedan huérfilos, con esa inmensa tristeza y ese tremendo vacío que deja la muerte. Una carta de amor incondicional a quien se fue demasiado pronto».
El Art·Aero·Rap es un festival dedicado exclusivamente al arte urbano, y que cada mes de agosto se celebra en la ciudad leonesa de La Bañeza, congregado a cientos de personas que veneran este arte, como lo era Alberto. De hecho, es considerado uno de los festivales más importantes a nivel cultural y artístico de la comunidad. En su origen el festival nació con la intención de recuperar para este municipio, una escena cultural perdida tras la desaparición de las antiguas sesiones Jam (un encuentro informal de improvisación musical). La presentación del libro se realiza en este contexto grafitero como un homenaje en toda regla al artista fallecido, pero es también un honor para estos artistas urbanos honrar la memoria de otro artista en ciernes.
Sobre el autor, Carlos Fresneda, cabe destacar que es un reconocido periodista madrileño, quien comenzó su andadura en El País y recibió el Premio Mesonero Romanos en el 1987 por su labor informativa. Dos años después se unió al equipo fundador de El Mundo, donde dirigió la revista Metrópoli, antes de ser corresponsal en Milán, Nueva Yorky Londres, donde reside desde 2011, y precisamente el lugar donde falleció su querido hijo, el cual quedará también en la memoria de los lectores.