OPINIÓN Verónica Viñas
Un hueso duro de roer
Es bueno tener memoria, de lo contrario, siempre nos quedarán las hemerotecas. El 30 de abril del 2001 el alcalde convocaba a todos los medios de comunicación para anunciar el que iba a ser el gran acontecimiento cultural del 2002 -aparte de la inauguración del Auditorio-. Amilivia, acompañado por un científico valenciano, el abad de San Isidoro y un representante de la Diputación, prometía «no escatimar en medios» para divulgar una investigación «sin precedentes» -textual-. En septiembre de este año, es decir, el mes pasado, iba a celebrarse una magna exposición y un congreso científico en el que se desvelaría un secreto guardado durante siglos: quién es quién en el Panteón Real. Hace cinco años un equipo de investigadores entró «a saco» en esta cripta llamada la Capilla Sixtina del románico para analizar los 93 cuerpos enterrados en ella. Se anunciaron resultados increíbles y, posteriormente, Amilivia comprometió también 28 millones de pesetas para que los leoneses conocieran su historia y su pasado. Ahora, todo parece haber caído en el olvido. El concejal de Cultura, Javier García Prieto, ha asegurado a este periódico que el Ayuntamiento mantiene en pie su oferta económica, pero que la organización de las ponencias y, en defintiva, el congreso, es competencia del Cabildo de San Isidoro. Pues bien, el abad Antonio Viñayo replicó a este periódico que el Cabildo ya ha hecho todo lo que podía, que era abrir las puertas del Panteón Real, pero que ni tiene medios ni capacidad para organizar un seminario científico ni para convocar a los ponentes, misión que debe recaer en el Ayuntamiento. En conclusión, que el asunto de los huesos parece difícil de roer. Es como si una maldición pesara sobre los 23 monarcas y sus familiares. Lo cierto es que, desde el principio, todo resultó «extraño». Los investigadores, de distintas disciplinas, procedían de diferentes universidades y, tras realizar cado uno los oportunos exámenes, se dispersaron. Aquella investigación fue financiada por la Junta, que ignoramos si, cinco años después, ha recibido los resultados a los que suponemos hayan llegado todos y cada uno de los miembros que formaron parte de aquella expedición científica. Hace dieciséis meses se presentaba en León el radiólogo valenciano José Alfredo Piera para anunciar las conclusiones de su trabajo, sin avisar previamente a la directora del proyecto, la leonesa Encina Prada. De los demás, no hemos tenido noticias. La pregunta sigue pendiente: ¿Van a conocer los leoneses algún día la identidad de los cuerpos enterrados en el Panteón Real? Esperamos impacientes la respuesta...