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Un libro reivindica al Serrat de los poetas
Luis García Gil considera al cantautor «más moderno» que Bisbal o Alborán
Imagen de archivo de Serrat en un concierto. MARISCAL
Joan Manuel Serrat no sería quién es sin Antonio Machado o Miguel Hernández, ni la obra de éstos habría trascendido de igual manera sin la música de aquel, defiende un nuevo libro que reivindica y aspira a salvar del olvido para las nuevas generaciones la faceta del autor de Mediterráneo en cuanto a «sacar a un poeta de las estanterías y dárselo al pueblo». «Hay una pérdida generacional muy evidente. La gente de menos de 30, si no es por sus padres, lo ve como una antigualla, cuando es mucho más moderno que Pablo Alborán, David Bisbal o Manuel Carrasco», avisa el escritor Luis García Gil en una charla con Efe, sorprendido de que hasta la fecha no hubiese en el mercado ninguna aproximación que independizara esta parcela de su trabajo. Autor de dos obras previas sobre él, publica Serrat y los poetas (Efe Eme), que postula como posible guía para docentes que deseen acercar a los estudiantes de una manera más eficaz la magia de versos como los de Mario Benedetti, León Felipe, José Agustín Goytisolo, Luis García Montero... todos ellos musicados por el catalán. «Como poeta que también soy, siempre me ha interesado mucho esa parcela, que es muy importante por cantidad (cuatro discos monográficos y decenas de canciones en álbumes con temas propios), como porque mucha gente ha conocido a figuras a los que él ha hecho cantables con una musicalidad muy acertada y arriesgada», afirma.
Para su redacción, García Gil ha hablado con colaboradores íntimos y clave de esta parte de su producción, como los músicos Ricardo Miralles o Francesc Burrull, pero también con el propio artista, cuyo valor divulgador fue más allá de hacerse eco de nombres ya reconocidos en su momento, como Joan Vergés o Ernesto Cardenal. Todo comenzó en 1969 con La paloma , de Rafael Alberti, su primera versión musical de versos ajenos, y alcanzó dimensión internacional con el éxito de Dedicado a Antonio Machado, poeta (1969), una «tabla de salvación» no exenta de críticas para el Serrat que venía de rechazar el eurovisivo La, la, la si no era en catalán.