La aparición de plantas puede causar daños en los monumentos
La introducción de criterios botánicos en el control integral de la vegetación de los monumentos debe ser tenida en cuenta a la hora de afrontar la prevención y conservación del patrimonio histórico, ya que la aparición de plantas en inmuebles históricos puede ocasionar graves problemas de deterioro. Esta es una de las conclusiones más significativas del trabajo sobre Aproximación al catálogo de la flora de los monumentos de Segovia, elaborado por los biólogos Alberto Díez Herrero, Laura Jiménez Bailón y Rubén Sanz Redondo, que ha sido publicado por la Obra Social de Caja Segovia en su colección Naturaleza y Medio Ambiente. Alberto Díez aseguró ayer que el libro es «solamente una aproximación a lo que podría ser un catálogo general de la flora vascular y briofítica de los monumentos de Segovia», y abogó por la realización de nuevas investigaciones y de técnicas adecuadas para eliminar la vegetación. En el estudio realizado por los biólogos, se han catalogado un total de 103 especies que crecen habitualmente en las iglesias y monumentos de la capital. El acueducto, la catedral, la muralla medieval y la iglesia de San Millán son los que mayor número de plantas albergan. El trabajo ha contabilizado hasta 38 plantas distintas que viven en la catedral segoviana; 33 en el acueducto, en la muralla, 24; y en la iglesia románica de San Millán, 11. Los biólogos consideran que la aparición de plantas vasculares y briófitos repercute en el deterioro del material rocoso del que están hechos los monumentos.