Arte

El mejor artista desconocido de León

Eduardo López Casado, artista multidisciplinar, desarrolla desde hace cuatro años una intensa labor creativa en la ciudad

Varios de los proyectos que López Casado desarrolla. MARCIANO PÉREZ

León

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Hay muchos Eduardo López Casado versión artista pero a todos les une un hilo creativo: el paisanaje, la ciudad, la vida. Todos los días aparece un dibujo de Villar de Mazarife por las redes sociales. Es el vecindario retratado con maestría y altruismo. Un asunto más, «es que son muchas cosas», repite, en las que trabaja desde su estudio en la capital o en el pueblo. Hace cuatro años que volvió a la ciudad y lo ha hecho con las pilas creativas bien cargadas. Y en su casa en León hay arte en creación, series terminadas, apuntes de historias, escrituras a mano... y marionetas. Dicho así suena a cajón de sastre, pero en López Casado hay un orden que se centra en el trabajo como proyecto a la vista.

Y él dice que son muchas cosas pero es que él es muchas cosas. Entre ellas, un hombre pausado, amable, conversador y con cara de bueno, de los que tiene pinta de que mientras atiende un tema rumia otro o siente que hay algo pendiente que hacer.

Pero esto de las marionetas es un punto álgido como creador de los que adquiere el carácter de único. Imperdible es la última realizada a Luis García Zurdo para el homenaje de la Gremial Paisano, peculiar asociación de disfrutones leoneses de la cultura y más. La guarda como lo que es: oro en paño metáfora de una obra de arte. Y es que además, López Casado es el artífice de esta agrupación.

Sea en León, sea en Villar de Mazarife o en Alemania, donde trabajó (también es un consumado diseñador de interiores y creador de espacios), crea arte para la vida y por donde pasa la vida. Porque, aunque haya algo de espiritual en su trayectoria, él, por ejemplo, fue artífice de muchos de los bares que aún resuenan en la memoria nocturna y crápula de León o de Valencia de Don Juan, por destacar dos ejemplos. El Equilibrio y El Gran Café de su primera época, en la capital, o el El Arlequín, en la localidad coyantina, llevan su firma.

Y puede que por esa mezcla entre arte y arquitectura, lanza Eduardo López Casado sus reflexiones: «Para mi, la pintura son proyectos. Siempre hay un proyecto en cada acción, del mismo modo que lo hay en la arquitectura. Mi actitud frente a la pintura quizás esté determinada por mi otra actividad, la de decorador de interiores y construcción y rehabilitación», señala.

Y corrobora alguna de las sensaciones que proyecta, cuando indica que «no me considero un pintor convencional en el sentido de una ligazón al caballete o al estudio. Siempre me interesó más la calle, el mundo de las empresas, la vida», añade.

Pero en este tiempo de regreso a sus raíces, además del entusiasmo, que ya lo traía, sí que detecta los vicios que hay. «Quiero hablar de las instituciones que promueven las artes plásticas, en León y fuera de León. Al margen de la opacidad económica, hay una gran opacidad conceptual, o, llamémoslo así, incoherencia», afirma.

‘HARTE’

De hecho, al hilo de esta reflexión, lo que sí demuestra López Casado es que el movimiento se demuestra creando: «La pandemia frustró mi proyecto más avanzado: Harte . Un alegato contra los conceptualismos en arte. Siendo realistas, ¿qué quedará de aquel despiporre tan bien representado en los últimos años de Arco?», cuestiona.

Pero, después de esta versión reivindicativa, como lo que subyace en el artista es el espíritu conciliador que practica a diario, cierra el debate con esperanza: «Deseo que Arco y otros sobrevivan y nos sorprendan con coherencia y elegancia», propone.

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Mientras, entre León, Villar y Ribadesella lo que está claro es que habrá más Eduardo López Casado. Bien, en Catedral de la pobreza o Anónimos , dos de los proyectos, entre otros, en los que trabaja en la actualidad. «Nuestro escenario leonés como eje se mantiene», advierte. Y es que desde su vuelta a León se ha preocupado tanto de rememorar los placeres y los días leoneses que vivió de joven, como de introducir una mirada reflexiva sobre el arte. Su hermano Monseñor, otro hito, fue su conexión.