Diario de León

Historia de León de una madre a su hijo

Aquí hay una o dos historias y una totalidad en forma de vida. La de una madre unida a la de su hijo, y los recuerdos en ‘Cartas al fichu’ (Cele), un libro entrañable y documental.

Eva González y Roberto González-Quevedo González son dos grandes exponentes de la defensa e impulso de la lengua leonesa. DL / JESÚS F. SALVADORES

Eva González y Roberto González-Quevedo González son dos grandes exponentes de la defensa e impulso de la lengua leonesa. DL / JESÚS F. SALVADORES

León

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Eva González escribía y escribía y creaba una obra literaria, y criaba a su hijo Roberto González-Quevedo González. Hasta ahí todo puede ser equiparable a otras vidas. Pero ella, y luego él, se convirtieron en impulsores de nuesa Llingua , que es una forma de decir la lengua leonesa. Y en ellos no es una lengua muerta, sino llena de vida e intenciones. Ahora Roberto González-Quevedo González recupera en Cartas al fichu la correspondencia que le hacía llegar su madre, puesto que él siempre estudiaba fuera.

El resultado, además de los asuntos de intendencia doméstica, es una panorámica del vivir de una época, y una serie de reseñas del acontecer de esos tiempos en los que González-Quevedo estaba fuera y recibía las noticias frescas de Palacios del Sil de la mano de la fuente más fiable a la que se puede acudir: la de la madre.

A modo de introducción, el también escritor deja claro el ambiente que vivía en su casa y quién era su madre: «Eva González Fernández nació en Palacios del Sil el 17 de enero. de 1917 y murió en el mismo lugar el 25 de julio de 2007. Sus padres fueron Felicidad Fernández González y Teodosio Leoncio González Díez-Omaña, ambos nacidos también en Palacios. Eva se casó en 1943 con Enrique González-Quevedo Renero, nacido en Barriopalacio (Cantabria) en 1908 y fallecido en Palacios del Sil en 1998. Eva y Enrique tuvieron cinco hijos: Evina, Dely, Enrique, Felipe y Roberto, Yo fui, entonces, el último de ellos, o sea, el zarrapurtiel», culmina esta primera explicación.

palacios siempre en la mente

«Debido a las características del trabajo de mi padre, nuestra familia vivió en diversas ciudades de Aragón, Galicia, Andalucía y Madrid, aunque el epicentro de la vida familiar fue siempre Palacios. Viviésemos donde viviésemos, siempre estaba en la mente Palacios. Y siempre en casa resonaban los romances que mi madre cantaba sin parar. Eran romances que ella había aprendido de la abuela Felicidad. También eran, después lo he sabido, romances en versiones de gran interés filológico, como José Manuel Fraile, el gran especialista en el Romancero Panhispánico, que ha destacado recientemente en su publicación de 2021: Romances tradicionales de Eva González Fernández. Palacios del Sil (León) », afirma, dejando claro que la vocación de contar de su madre siempre estuvo presente y ahora también es futuro.

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