Lo que el tiempo no borró en Cuadros
Actriz, bailarina, profesora y fotógrafa, Irene Alba presenta una deslumbrante exposición sobre la vida y gentes del pueblo

Imagen superior del pasado con la recreación actual (abajo) de Irene Alba. DL / I. A.
Son retratos, pero son una crónica de la mirada de la gente. De lejos es un cartel de una exposición con fotos de un pueblo: Cuadros. De primeras una iniciativa que no debería dejar de repetirse en ningún lugar. La antigua escuela es el lugar en el que la memoria es un prodigio fotográfico. Un poco más cerca es Cuadros en la memoria . La idea: acercar el pasado al presente, homenajear a los mayores, jugársela al tiempo intentando recrear los años 50, 60... Y el asunto se va convirtiendo en algo más vibrante. Pero cuando se llega a descubrir que la artífice es una asturiana descendiente de Cuadros, veraneante infalible, o sea una más de la localidad, que vive en Madrid, es actriz, bailarina de flamenco en las venas, y profesora, ella es Irene Alba, este proyecto cobra dimensión de premio, porque aúna lo entrañable de lo local con lo universal de la imagen como forma de contar en este caso la vida rural de un tiempo que ya no existe pero que las fotografías permiten rescatar.
Ayer se inauguró y la emoción tenía las dos direcciones del recuerdo. Desde el pasado al futuro. Igual que esas imágenes antiguas que Alba recrea con la gente de ahora y que sirven para que siempre estén presentes los del pasado, que fueron los que pusieron en pie el pueblo. Y a todo esto ella venía a León a descansar...
«Pensaba tener un verano tranquilo, pero también quería hacer algo y ahora la fotografía ocupa bastante tiempo de mi trabajo. En el pueblo pensé en cómo homenajear a los mayores y así fue surgiendo la idea. Encontrar fotografías antiguas. Hablando con amigos, con amigos de mi hermana y más gente pude tener acceso a fotografías antiguas. Y luego fue cuando ya se me ocurrió que algunas se podrían recrear y hacerlas en el mismo lugar», explica Irene Alba, que comenzó entonces un juego virtuoso en el que pasado y presente entraban en contacto cada tiempo desde su perspectiva.
El relato está servido en Cuadros en la memoria para que emocione a los locales y a los visitantes, porque Irene Alba logra el lenguaje universal de la fotografía cuando se dedica a retratar vidas y en donde lo rural es un filón indiscutible.
Por eso no falla el objetivo ni el mensaje: la idea de vida en común de los pueblos, de las familias, los trabajos... «Creo que queda bien contado, con curiosidades que en el fondo las marca el tiempo. Aquellas zapatillas de la época o unas Converse actuales», señala Alba. Y lo que también se demuestra es que el tiempo cambió pero la esencia humana permanece. Cuadros en la memoria es la crónica de este pueblo pero es la historia de todos. La iglesia al fondo y la niña de frente... Ese clásico de que los coches salieran en las fotos. Un tractor o un carro tirado por bueyes. Fotos con vida de Alba.