Las cinco creadoras cómplices de Uriarte

- La exposición del artista cuenta con Carmen Coque, Julia G. Liébana y Belén Sánchez Campos, en fotos, y Patricia Vergara y Belén Ordóñez, en textos - Se podrá ver hasta el 21 de enero

Carmen Coque, Patricia Vergara, Belén Ordóñez, Juan Carlos Uriarte, Julia G. Liébana, Belén Sánchez y Pablo Martínez. PACO FERGAR

León

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2/8 es Juan Carlos Uriarte en estado puro en el Museo de León. El arte que surge de la nada y del todo y que es por tanto creatividad y la utilidad de lo que le rodea. Como si reciclara vida que le sugiere que nada ni nadie sobra. Por eso, o por esa mirada que juega a evitar el fuera de juego, descubre espacios que nadie ve y que quedan por descubrir. Como aquel ángulo muerto en el que siempre hay algo. Tal vez por añadido encuentra espacio para que, como ocurre en esta exposición, que se inauguró el 30 de noviembre y que podrá ser visitada en el antaño edificio de Pallarés hasta el 21 de enero, invite a artistas a que muestren su talento. Son Carmen Coque, Julia G. Liébana y Belén Sánchez Campos, en fotos, y Patricia Vergara y Belén Ordóñez, en lo literario, las que aportan su manera de entender el arte, lo literario y lo expositivo. Todo también en un contexto en el que trabaja Uriarte acerca de la soledad, el acoso, el bullying.

Así, por ejemplo, cuenta Belén Sánchez Campos que «cuando Juan Carlos me habló sobre el tema de su exposición, entendí lo que quería. De hecho, pensé en fotos que ya tenía y que se adaptaban a lo que él necesitaba. Mi trabajo habla sobre la soledad, el dolor… Juan Carlos Uriarte entreabre esa puerta casi con pudor. El acoso, el bullying y la soledad están representados en esas copas rotas. Por otro lado, quise hacer un guiño a Hitchcock y a Velázquez. Mi pasión por el cine y la pintura», relata. Es decir, que he aquí una aportación, como pretendía Uriarte, en la que suma a la idea común la especial sensibilidad de Sánchez Campos.

De igual manera, Carmen Coque y Julia G. Liébana, otras dos fotógrafas leonesas en las que prima su lenguaje propio y su personalidad, aportan imágenes y sugerencia artística y estética a lo que es 2/8, exposición comisariada por Pablo Martínez.

A Jular y Zurdo

Uriarte entre la instalación formada por copas rotas. J. CASARES

En el apartado literario, Belén Ordóñez propone tres títulos. Lágrimas por África , en donde cada vez va desapareciendo la última letra de cada palabra hasta que se convierte en una simple interrogación. Otro es A Jular y Zurdo , en el que rescata la amistad y la admiración y sus conversaciones sobre música. «No podía faltar Khachaturian en boca de Jular, ni Bruckner en la de Zurdo», explica. Y Oblivion (olvido) : «Esta pequeña colección de rollos de pianola que cuelga de una de las paredes ha tenido una segunda oportunidad». Autoridad en la materia, personal y artística sobre la figura de Uriarte, apunta sobre él «la importancia de la mirada. La ilusión por contar cosas que se entienden solo por el placer de observar. Dar una segunda oportunidad a lo que se considera inútil. Y sobre todo crear un mundo mágico en el que la protesta, la ironía, el sentido del humor y otros muchos detalles que no voy a desvelar aquí, hacen del conjunto un espacio de libertad en el que el espectador puede dar rienda suelta a sus más íntimos pensamientos».

Patricia Vergara-Martín Barrionuevo afirma que «me siento muy agradecida de su generosidad ofreciéndome colaborar en ella. Escribí tres poemas que no dejan de ser una interpretación a unas obras muy potentes y sugerentes, de gran belleza plástica, revestidas de un halo onírico, que ya de por sí estaban cargadas de poesía. Yo simplemente me limité a interpretarlas a través de un lenguaje propio. Cuando interpretas una obra expones tu subjetividad y al mismo tiempo cuando un poema nace, deja de ser tuyo y se vuelve autónomo y se convierte en el poema del otro en el instante en que lo lee», relata. Y ya en lo concreto dice que «en Mírame a los ojos la imagen de una calavera dentro de una columna transparente, con la incógnita de a quién perteneció, qué fue de ella, qué padeció, ya es un poema en sí mismo, yo sólo puse mis palabras. Lo mismo con Ajedrez negro . Es imposible jugar a ese ajedrez donde todas las fichas son del mismo color y no hay contrario, al menos con las reglas que hemos aprendido. De igual modo, En el tiempo en tus manos interpreté a mi manera ese juego de un mecanismo deshecho donde el tiempo parece haber cedido o haberse parado, con la reflexión que la destrucción de ese límite temporal nos provoca».

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Verla para no perderse nada

Son pinceladas de gente que no pinta pero que tiene mucho que decir en la cultura leonesa y que en esta ocasión aparecen desde la fértil retaguardia de la exposición de Juan Carlos Uriarte y su visión todoterreno de la creación. Y hay la conexión de la generosidad. Por eso, si Sánchez le ve como «una persona con una gran sensibilidad», ella misma reclama la oportunidad para esta exposición: «Hay inocencia, ingenuidad, una exposición llena de detalles poéticos donde se aprecia la inteligencia y el sentido del humor. Hay que verla varias veces para no perderse nada». O Patricia Vergara-Martín, que remarca que «la primera sala es impactante. Las copas rotas distribuidas de forma concéntrica no dejan a nadie indiferente y la temática de soledad, acoso y abuso están presentes», asegura.