Diario de León

Carlos Tarque, en León: «Hay mucha leyenda con la autenticidad del rock»

La voz de M-Clan, en esta ocasión con La Asociación del Riff, desembarca el 31 de enero en concierto en Espacio Vías

Carlos Tarque, junto a Carlos Raya, guitarra; Iván González Chapo, bajo, y Eduardo Giménez Coki, batería. dl

Carlos Tarque, junto a Carlos Raya, guitarra; Iván González Chapo, bajo, y Eduardo Giménez Coki, batería. dl

Pacho Rodríguez
León

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De diferentes formas, solo, con M Clan, con la Asociación del Riff, como será el viernes 31 en Espacio Vías en León, en colaboraciones en las que su voz se convierte en aliciente enriquecedor de las canciones, siempre hay el denominador común Carlos Tarque, que se podría definir como buen rock como seña de identidad. A veces, la historia de este género popular, que es rebeldía o vía de escape pero siempre cultura, pasa por delante de casa y está muy bien. Pero si se sienta a la mesa familiar del rock leonés, es decir, por ejemplo, a este Espacio Vías, ya es una oportunidad que hay que tomarse en serio. Sobre todo si es alguien como este músico, compositor e intérprete español, nacido en 1969 en Santiago de Chile, según constará en su DNI, y una de las grandes autoridades del rock hecho aquí. Son muchas las claves que habría que destacar para estar a la altura de su carrera. Mucho son hitos y otros, detalles igual de importantes. Lo dicho: llega a León este 31 de enero en un concierto que comenzará a las 22.00 horas con apertura de puertas a las 21.00 horas y entradas a 25 euros anticipada y 28, en taquilla.

Mirando su carrera, lo que parece innegociable es su compromiso con el rock and roll o géneros aledaños en términos de prestigio propio y colectivo. Pero Tarque, genio y energía en el escenario, es un hombre tranquilo: «Yo más que negociar, no tengo mucho que negociar, porque sería una negociación conmigo mismo», dice. Y añade: «Crecí y aprendí la música rock y fue lo que me hizo amar la música de una manera incondicional. Si bien antes de conocer el rock, de pequeño, ya desde los diez a once años, que descubrí a los AC/DC, se metió en mi vida de una manera muy potente y se convirtió en mi forma de vida. Entonces no es una cosa que yo piense demasiado o o tenga que negociar, ni incluso con palos cercanos al rock como el pop o el country. Es algo que tiene que ver con la música con la que me crié y con la que siento más afinidad. Siento un poco que es parte de mi ADN. Es algo barrial, que es como decir que es el lugar donde me siento más yo mismo», explica.

El caso es que su carrera ha servido para que desde listas comerciales se haya permitido el paso a la buena música. Aunque también despeja la posibilidad de asumir un rol más allá de divulgador: «Bueno, no tengo ninguna pretensión de ser un educador musical o de cambiarle la vida a nadie. Si un chaval llega a escuchar a Coldplay, como dices, tampoco estaría tan mal. No soy un dictador y no soy un dogmático de la música. Me gusta que la gente sea libre y que escuche lo que quiera. No me gusta el hecho de pensar que el camino adecuado es el que uno tiene ¿No? Sobre todo, para la gente joven, que que tiene que buscar su propia identidad. No quiero ser yo ese. Sí que pienso que la música que hemos escuchado, con la que hemos crecido, es un lenguaje fantástico y me gustaría que la gente no se le perdiera, pero no quiero necesariamente que tengan que ir por ahí a pies juntillas. No me gusta esa manera de ver las cosas porque va en contra de mi, de mi y de mis principios políticos y y humanos», remarca y deja una buena declaración de intenciones.

Con reflexiones así se explica con certeza el devenir de las carreras musicales. Que en su caso, según relata, no ha tenido el sobresalto de ofertas irrechazables en lo económico pero de dudosa calidad. La pregunta podría ser: ¿No se arrepiente de no haberse vendido? Y dice: «Pues la verdad es que no. No sé de dónde puede surgir esa idea de pregunta. No he tenido tampoco unas ofertas comerciales en que me hayan ofrecido millones de euros por hacer algo que no quisiera. Nunca he hecho algo que no haya querido. Y creo que también hay una especie de leyenda en cuanto a la música. Yo hago la música que me gusta, pero soy comercial. O sea, yo me vendo, vendo mi música por dinero. Quiere decir que cuando voy a tocar, cobro y estoy en el mundo comercial. Hay una especie de leyenda con esto de la de la autenticidad del rock que yo no acabo de compartir».

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